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Se han encontrado 349 poemas con la palabra "... que nos relate el capitan un cuento `pide a voces " se muestran del 331 al 340
  • Duque de Rivas

    El sombrero. Romance segundo. La noche

    Duque de Rivas

    218 veces visto

  • EL SOMBRERO
     ROMANCE SEGUNDO
    [...]
    Entró la noche; con ella
    Despertándose fué el viento,
    Y el mar empezó a moverse
    [...]
    Con un mugidor estruendo,
    Las nubes, entapizando
    [...]
    El obscuro y alto cielo,
    La débil luz ocultaban
    [...]
    Tierra y mar. De Rosalía
    Ya desfallece el esfuerzo.
    Arrepentida, asombrada,
    [...]
    Cierra los ojos e inclina
    La cabeza sobre el pecho.
    La humedad la hiela toda,
    [...]
    Corto abrigo es el pañuelo;
    Tiembla de terror su alma,
    [...]
    De esperanza o de consuelo.
    Las velas que ha divisado
    Cuando el sol ya estaba puesto,
    [...]
    ¡Infelice Rosalía!
    A las ánimas de lejos
    Tocar las campanas oye
    [...]
    Aquellos amigos ecos!
    Parécele que son voces
    Que la nombran. Gran silencio
    [...]
    Reinó después largo espacio.
    Las olas, que van creciendo,
    Llegan a besar la peña;
    [...]
    Clavada está. Los destellos
    De la espuma que se rompe,
    Secas algas revolviendo,
    [...]
    Cual pálidas llamaradas.
    Ella piensa que los remos
    Y la proa de un esquife
    [...]
    Así pasó largas horas,
    Cuando un lampo ve de f llega
    En alta mar, y en seguida
    [...]
    Oye al cabo de un momento
    ¡Poumb!... y retumbar en torno
    [...]
    Como un pavoroso trueno,
    Que se repite y se pierde
    [...]
    De aquella costa en los huecos.
    Ve pronto hacia el lado mismo
    Otros dos o tres pequeños
    [...]
    Fogonazos; mas no llega
    El sordo estampido de ellos.
    Otra roja llamarada
    [...]
    Repitiéndose perdióse
    Este son como el primero.
    No hubo más: creció furioso
    [...]
    El temporal, y más recio
    Sopló el Sudoeste; las olas
    [...]
    De Rosalía el asiento
    Embisten, de agua salobre
    [...]
    De la torre entre los restos.
    La lluvia cae a torrentes,
    Parece que tiembla el suelo;
    [...]

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  • Lope de Vega

    Canción

    Lope de Vega

    247 veces visto

  • más rica y más gozosa
    que el precioso tesoro
    que el mar del sur entre su nácar cierra
    [...]
    con las vidas y famas,
    conquistado en el mundo;
    paz dulce, amor profundo,
    [...]
    que el mar apartas y a tu bien nos llamas;
    en ti sola se anida
    [...]
    aquellas tres hermanas
    que nuestro humano velo
    texiendo, llevan por inciertas vías,
    [...]
    trocaron en la gloria
    que en libertad poseo,
    con siempre igual deseo,
    [...]
    quien más leyere en ella
    que es dulce libertad lo menos della.
    Yo, pues, señor exento
    [...]
    desta montaña y prado,
    gozo la gloria y libertad que tengo.
    Soberbio pensamiento
    [...]
    jamás ha derribado
    la vida humilde y pobre que sostengo.
    Cuando a las manos vengo
    [...]
    con el muchacho ciego,
    haciendo rostro embisto,
    [...]
    venzo, triunfo y resisto
    la flecha, el arco, la pozoña, el fuego,
    y con libre albedrío
    [...]
    lloro el ajeno mal y canto el mío
    Cuando la aurora baña
    [...]
    con helado rocío
    de aljófar celestial el monte y prado,
    salgo de mi cabaña,
    [...]
    riberas de este río,
    a dar el nuevo pasto a mi ganado,
    y cuando el sol dorado
    [...]
    muestra sus fuerzas graves,
    al sueño el pecho inclino
    debaxo un sauce o pino,
    [...]
    oyendo el son de las parleras aves
    o ya gozando el aura
    [...]
    donde el perdido aliento se restaura.
    Cuando la noche oscura
    [...]
    con su estrellado manto
    el claro día en su tiniebla encierra,
    y suela en la espesura
    [...]
    el tenebroso canto
    de los nocturnos hijos de la tierra,
    [...]
    con rústicas palabras
    mi ganadillo cuento
    y el corazón contento
    [...]
    aquí de la enramada
    parra que al olmo enlaza
    melosas uvas cojo;
    [...]
    y en cantidad recojo,
    al tiempo que las ramas desenlaza
    el caluroso estío,
    [...]
    membrillos que coronan este río.
    No me da descontento
    [...]
    el hábito costoso
    que de lascivo el pecho noble infama;
    [...]
    del campo generoso
    estas silvestres frutas que derrama;
    mi regalada cama,
    [...]
    de blandas pieles y hojas,
    que algún rey la envidiara,
    y de ti, fuente clara,
    [...]
    que, bullendo, el arena y agua arrojas,
    estos cristales puros,
    [...]
    sustentos pobres, pero bien seguros.
    Estése el cortesano
    procurando a su gusto
    [...]
    la blanda cama y el mejor sustento;
    bese la ingrata mano
    [...]
    viva y muera sediento
    por el honroso oficio,
    y goce yo del suelo,
    [...]
    ocupado en mi rústico ejercicio;
    que más vale pobreza
    en paz que en guerra mísera riqueza.
    [...]
    ni al rico lisonjeo,
    ni soy camaleón del que gobierna,
    ni me tiene envidioso
    [...]
    ni ambición y el deseo
    de ajena gloria ni de fama eterna;
    [...]
    en prado, en fuerte fría,
    halla un pastor un hambre fatigado,
    que el grande y el pequeño
    [...]
    somos iguales lo que dura el sueño.
    [...]

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  • José María Gabriel y Galán

    El Cristo de Velázquez

    José María Gabriel y Galán

    798 veces visto

  • porque sólo en las sombras del sueño
    se nos dan las sublimes visiones,
    se nos dan los divinos conceptos,
    [...]
    ¡Lo amaba, lo amaba!
    ¡Nacióle en el pecho!
    No se puede soñar sin amores,
    [...]
    vivir sin su aliento...
    El sublime vidente dormía
    del amor y del arte los sueños
    [...]
    -¡los sueños divinos
    que duermen los genios!
    ¡Los que ven llamaradas de gloria
    [...]
    por hermosos resquicios de cielo!
    Y el amor, el imán de las almas
    le acercó la visión del Cordero,
    [...]
    la visión del dulcísimo Mártir
    clavado en el leño,
    con su frente de Dios dolorida,
    [...]
    ¡por amarlos muerto!
    Y el artista lo vio como era,
    los sintió Dios y Mártir a un tiempo,
    [...]
    con sabrosos deliquios ascéticos,
    con el ascua del fuego dramático,
    con la fiebre de artísticos vértigos,
    [...]
    la memoria tornando a los hombres
    ingratos y ciegos
    [...]
    ruines o perversos,
    invocó a la Divina Belleza
    donde beben bellezas los genios,
    [...]
    Y al conjuro bajaron los ángeles,
    y a artista inspirado asistieron,
    su paleta cargaron de sombras
    [...]
    y luces del cielo,
    alzaron el trípode,
    tendieron el lienzo,
    [...]
    de las alas, pinceles le hicieron.
    Y el mago del arte,
    el sublime elegido, entreabiendo
    [...]
    De rodillas cayeron los ángeles
    y en el aire solemnes cayeron
    todas las tristezas,
    [...]
    todos los silencios...
    ¡Y el genio del arte
    se posó sobre el borde del lienzo!
    [...]
    Con fiebre en la frente,
    con fuego en el pecho,
    con miradas de Dios en los ojos
    [...]
    y en la mente arrebatos de genio
    el artista empapaba de sombras
    y de luces de sombras el lienzo...
    [...]
    eran huellas de crimen de réprobos,
    eran voces justicia clamando,
    y suspiros clemencia pidiendo...
    [...]
    ¡Era el drama del mundo deicida
    y el grito del cielo!...
    [...]
    ¡Y el sueño del hombre
    quedó sobre el lienzo!
    [...]
    ¡Lo amaba, lo amaba!:
    ¡el amor es un ala del genio!
    [...]

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  • Lope de Vega

    Oh, libertad preciosa Canción

    Lope de Vega

    393 veces visto

  • más rica y más gozosa
    que el precioso tesoro
    que el mar del sur entre su nácar cierra
    [...]
    con las vidas y famas,
    conquistado en el mundo;
    paz dulce, amor profundo,
    [...]
    que el mar apartas y a tu bien nos llamas;
    en ti sola se anida
    [...]
    aquellas tres hermanas
    que nuestro humano velo
    texiendo, llevan por inciertas vías,
    [...]
    trocaron en la gloria
    que en libertad poseo,
    con siempre igual deseo,
    [...]
    quien más leyere en ella
    que es dulce libertad lo menos della.
    Yo, pues, señor exento
    [...]
    desta montaña y prado,
    gozo la gloria y libertad que tengo.
    Soberbio pensamiento
    [...]
    jamás ha derribado
    la vida humilde y pobre que sostengo.
    Cuando a las manos vengo
    [...]
    con el muchacho ciego,
    haciendo rostro embisto,
    [...]
    venzo, triunfo y resisto
    la flecha, el arco, la pozoña, el fuego,
    y con libre albedrío
    [...]
    lloro el ajeno mal y canto el mío
    Cuando la aurora baña
    [...]
    con helado rocío
    de aljófar celestial el monte y prado,
    salgo de mi cabaña,
    [...]
    riberas de este río,
    a dar el nuevo pasto a mi ganado,
    y cuando el sol dorado
    [...]
    muestra sus fuerzas graves,
    al sueño el pecho inclino
    debaxo un sauce o pino,
    [...]
    oyendo el son de las parleras aves
    o ya gozando el aura
    [...]
    donde el perdido aliento se restaura.
    Cuando la noche oscura
    [...]
    con su estrellado manto
    el claro día en su tiniebla encierra,
    y suela en la espesura
    [...]
    el tenebroso canto
    de los nocturnos hijos de la tierra,
    [...]
    con rústicas palabras
    mi ganadillo cuento
    y el corazón contento
    [...]
    aquí de la enramada
    parra que al olmo enlaza
    melosas uvas cojo;
    [...]
    y en cantidad recojo,
    al tiempo que las ramas desenlaza
    el caluroso estío,
    [...]
    membrillos que coronan este río.
    No me da descontento
    [...]
    el hábito costoso
    que de lascivo el pecho noble infama;
    [...]
    del campo generoso
    estas silvestres frutas que derrama;
    mi regalada cama,
    [...]
    de blandas pieles y hojas,
    que algún rey la envidiara,
    y de ti, fuente clara,
    [...]
    que, bullendo, el arena y agua arrojas,
    estos cristales puros,
    [...]
    sustentos pobres, pero bien seguros.
    Estése el cortesano
    procurando a su gusto
    [...]
    la blanda cama y el mejor sustento;
    bese la ingrata mano
    [...]
    viva y muera sediento
    por el honroso oficio,
    y goce yo del suelo,
    [...]
    ocupado en mi rústico ejercicio;
    que más vale pobreza
    en paz que en guerra mísera riqueza.
    [...]
    ni al rico lisonjeo,
    ni soy camaleón del que gobierna,
    ni me tiene envidioso
    [...]
    ni ambición y el deseo
    de ajena gloria ni de fama eterna;
    [...]
    en prado, en fuerte fría,
    halla un pastor un hambre fatigado,
    que el grande y el pequeño
    [...]
    somos iguales lo que dura el sueño.
    [...]

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  • Nicolás Fernández de Moratín

    Oda en alabanza de Dalmiro imitando el estilo sublime de Píndaro

    Nicolás Fernández de Moratín

    214 veces visto

  • Al ejercicio usado
    Con peine ebúrneo y pulso a trizas hecho
    En lauro coronado
    [...]
    Porque te aplauda cuando mi voz cante
    Con cuerdas  lloro el ébano sonante.
    Y tres veces Timbreo
    [...]
    Irisiada concha o nácar erithea
    Que mansamente el flujo la menea
    Con aura matutina
    [...]
    Y versos me inspiró de néctar llenos:
    A cuyo acenia blando
    Rompen el agua en escuchar conformes
    [...]
    Frente de oro crinadas
    Y el viejo dios del río
    Dejando allá en sus húmedas alcobas
    [...]
    Dosel de plata frío,
    Salió a escuchar la célica armonía
    Y en la mano la barba entretenía.
    [...]
    Mil gotas destilando
    Y no (merced a Apolo) te cantaba,
    Ni marcial, como cuando
    [...]
    En la traciona orilla
    Mueve el Bistonio Marte guerra brava
    Blandiendo alta cuchilla
    [...]
    O la terrible lanza, con violento
    Impulso y junta la lengueta y cuento.
    Con hierro engastonado,
    [...]
    Relinchan sus caballos y al estruendo
    Del carro tronador, Ebro el horrendo
    Curso pasó. de esta arte,
    [...]
    Con la fulmínea espada hiriendo el viento,
    No aspiro yo a cantarte
    [...]
    Que el vuelo que levanta
    El águila dircea al firmamento
    [...]
    Es corto a empresa tanta
    Y a Palas y Minerva no es bastante
    [...]
    Cantará los suavísimos amores.
    Que Athenas te ofreciera
    con lampo de belleza irresistible
    [...]
    Del divino y grandioso poeta.
    Que el coro de Helícona
    Del laurel y arrayán ciñe a su frente,
    [...]
    Muchos ha dulces días
    Que este amor conocieron felizmente.
    Présagas ansias mías
    [...]
    Que el pecho y corazón de quien tiernamente
    Arde por dentro en resonante llama.
    [...]
    No oculta a fiel amigo,
    A favor de la dulce poesía
    [...]
    De cuanto vibran rayo
    Los soles que a la ninfa ilustran mía,
    Cuanto clavel da mayo,
    [...]
    Pero también él sabe
    Como me dio palabras que ligeras
    Volaron más que el ave
    [...]
    Con tanta hermosura
    Que en los melífluos versos de Dalmiro
    Que el Indio desde el mar honde retiro
    [...]
    Atiende, con plumeros y aljabado,
    Y el río que colora
    Su arena, al son se para
    [...]
    Resuene tu desdén. ¡Ay que culpado
    Será, y su saña rara!
    [...]

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  • Vicente Huidobro

    Para llorar

    Vicente Huidobro

    135 veces visto


  • Es para llorar que buscamos nuestros ojos
    Para sostener nuestras lágrimas allá arriba
    [...]
    En sus sobres nutridos de nuestros fantasmas
    Es para llorar que apuntamos los fusiles sobre el día
    Y sobre nuestra memoria de carne
    [...]
    Es para llorar que acariciamos nuestros huesos y a la muerte sentadajunto a la novia
    Escondemos nuestra voz de todas las noches
    [...]
    Escondemos nuestras miradas bajo las alas de las piedras
    Respiramos más suavemente que el cielo en el molino
    Tenemos miedo
    [...]
    Nuestro cuerpo cruje en el silencio
    Como el esqueleto en el aniversario de su muerte
    [...]
    Es para llorar que buscamos palabras en el corazón
    En el fondo del viento que hincha nuestro pecho
    [...]
    En el milagro del viento lleno de nuestras palabras
    La muerte está atornillada a la vida
    [...]
    Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar
    Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada
    [...]
    Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria
    Y cuando el vacío está vacío bajo el espectroirreparable
    el viento abre los ojos de los ciegos
    [...]
    De nube en nube y de noche en noche
    Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro
    Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no hannacido
    [...]
    Ese hueco en que quedaron las miradas de los ciegos estatuarios
    Es para poder llorar es para poder llorar
    [...]
    Porque las lágrimas deben llover sobre las mejillas de la tarde
    Es para llorar que la vida es tan corta
    Es para llorar que la vida es tan larga
    [...]
    El alma salta de nuestro cuerpo
    Bebemos en la fuente que hace ver los ojos ausentes
    [...]
    La noche llega con sus corderos y sus selvas intraducibles
    La noche llega a paso de montaña
    Sobre el piano donde el árbol brota
    [...]
    Con sus mercancías y sus signos amargos
    Con sus misterios que quisiera enterrar en el cielo
    La ciudad cae en el saco de la noche
    [...]
    Desvestida de gloria y de prodigios
    El mar abre y cierra su puerta
    Es para llorar es para llorar
    [...]
    Porque nuestras lágrimas no deben separarse del buen camino
    Es para llorar que buscamos la cuna de la luz
    Y la cabellera ardiente de la dicha
    [...]
    En la noche de la nadadora que sabe transformarse en fantasma
    Es para llorar que abandonamos los campos de nuestras simientes
    [...]
    En donde el árbol viejo canta bajo la tempestad como la estatuade la mañana
    Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia
    [...]
    Y que no apagamos el fuego del cerebro
    Es para llorar que la muerte es tan rápida
    [...]
    Es para llorar que la muerte es tan lenta
    [...]

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  • Juan de Dios Peza

    El reloj de palacio

    Juan de Dios Peza

    279 veces visto

  • y júzgala la tradición,
    fábula, conseja ó cuento.
    En un libro polvoriento
    [...]
    la encontré leyendo un día,
    y hoy entra a la poesía
    [...]
    desfigurada y maltrecha;
    el verso es de mal cosecha
    y la conseja no es mía.
    [...]

    Hubo en un pueblo de España,
    cuyo nombre no es del caso
    [...]
    porque el tiempo con su paso
    todo lo borra o lo empaña,
    [...]
    un noble que cada hazaña,
    de las que le daban brillo,
    [...]
    celebraba en su castillo
    dando dinero a su gente
    construyendo un nuevo puente
    [...]
    o alzando un nuevo rastrillo.

    [...]
    Era el noble de gran fama,
    de carácter franco y rudo,
    [...]
    Llevóse como tesoro
    y como escudo a la par,
    un talismán singular
    [...]
    atado a viejo rosario
    un modesto escapulario
    [...]

    Era el precioso legado
    de sus ínclitos mayores;
    [...]
    desde sus años mejores
    lo tuvo siempre a su lado.
    Y como voto sagrado
    [...]
    juzgó su deber primero
    en el combate reñido
    llevarlo siempre escondido
    [...]
    En ocasión oportuna
    el noble llegó a creer
    que ante el moro iba a perder
    [...]
    honra, blasón y fortuna.
    Soñó que la media luna
    nuncio de sangre y de penas,
    [...]
    en horas de espanto llenas
    iba en sus feudos a entrar
    y hasta la vio coronar
    [...]
    Y no sueño, realidad
    pudo ser en un momento,
    pues fue tal presentimiento
    [...]
    engendro de la verdad.
    Acércanse a su heredad
    Muslef y sus caballeros;
    [...]
    Anda con paso inseguro
    de un hachón a los reflejos;
    "alarma", grita a lo lejos
    [...]
    el arquero sobre el muro.
    Como a la voz de un conjuro
    [...]
    y lo siguen cuando grita:
    "¡Sus! ¡A degollar traidores!

    [...]

    El noble señor avanza
    en pos del blanco alquicel
    [...]
    de un moro que en su corcel
    huye blandiendo su lanza.
    [...]
    Resuelto a asirlo le alcanza
    por ciega rabia impelido,
    [...]
    y le corta la cabeza,
    pues Muslef era el vencido.

    [...]
    Al tornar lleno de gloria
    a su castillo feudal
    dijo: "Es un ser celestial
    [...]
    el que me dio la victoria.
    El que ampara la memoria
    [...]
    y el lustre de mis abuelos;
    el que me otorga consuelos
    [...]
    y hoy de mi fe como ejemplo
    he de levantarle un templo
    donde tenga eterno abrigo.
    [...]
    El mundo será testigo
    de que ferviente la adoro,
    [...]

    El tiempo corrió ligero
    y el templo se construyó
    [...]
    como que el noble empeñó
    palabra de caballero.
    [...]
    Sobre su recinto austero,
    todo el feudo acudió a orar
    venerando en el altar
    [...]
    en lujoso relicario,
    un modesto escapulario
    con la Virgen del Pilar.
    [...]

    Los siglos, que todo arrastran
    lo más sólido destruyen,
    [...]
    y los monumentos pasan.
    Templos que en la fe se abrasan
    ceden del tiempo al estrago;
    [...]
    y en las sombras del no ser
    lo que vistió el oro ayer
    hoy lo encubre el jaramago.
    [...]

    Quedóse el templo en ruinas,
    sus glorias estaban muertas
    [...]

    En cierta noche el horror
    de algo extraño se apodera
    [...]
    de aquel pueblo cuando oyera
    de la campana el rumor.
    Desde el más alto señor
    [...]
    acuden con vivo anhelo
    a mirar quién la profana
    y se encuentran la campana
    [...]
    sola, repicando a vuelo.

    [...]
    y su espanto multiplica
    ver que toca sin badajo.
    El noble, el peón del tajo,
    [...]
    el alcalde, el alguacil,
    con agitación febril
    [...]
    Con sobresalto y sonrojos
    el temor al pueblo excita
    lleva el cura agua bendita
    [...]
    y como todos, temblando,
    comienza a rezar, regando
    a la campana maldita.
    [...]

    A medida que mojaba
    el agua bendita el hierro,
    [...]
    triste, amedrentada y loca,
    el cura a Jesús invoca
    y por fin llega a exclamar:
    [...]
    "No la podemos callar
    porque el diablo es quien la toca".

    [...]
    Este, en tono magistral,
    bien estudiado el conjunto,
    resolvió tan grave punto
    [...]
    y por solución perfecta
    dijo: "Que tuvo directa parte
    el diablo en el asunto".
    [...]
    Y como sentencia sana,
    poniendo al espanto un dique,
    declaró nulo el repique
    [...]
    de la maldita campana;
    que cualquier mano profana
    con un golpe la ofendiera
    [...]
    que el pueblo la maldijera,
    siendo el alcalde testigo
    [...]
    maldecida y sin badajo,
    a Méjico se la trajo
    antes de la Independencia.
    [...]
    la dio castigo mayor
    quedando en un corredor
    del Palacio abandonada,
    [...]
    por ser campana embrujada
    que a todos causaba horror.

    [...]
    Alguien la alzó en el espacio,
    le dio voz y útil empleo,
    [...]
    y fue un timbre y un trofeo
    en el reloj de palacio.
    [...]
    El tiempo a todo reacio
    y que méritos no advierte,
    [...]
    puso un término a su suerte
    cambiando su condición
    [...]

    En el libro polvoriento
    que a tal caso registré,
    [...]
    de tan raro monumento.
    Tuvo como un ornamento
    de sus nobles condiciones,
    [...]

    En el cuerpo tosco y rudo,
    consagrando sonidos,
    [...]
    se miraban esculpidos
    un calvario y un escudo,
    y como eterno saludo
    [...]
    de la tierra en que nació
    en sus bordes se grabó
    [...]
    una fecha y un letrero:
    "Maese Rodrigo" (el obrero
    [...]
    que la campana fundió).

    [...]
    entre la gente más llana
    ver un reloj con campana
    en la virreinal mansión,
    [...]
    que son eterna expresión
    de aquel popular contento
    [...]
    las calles que el pueblo atento
    "del Reloj" sigue llamando
    [...]
    lanzó al anchuroso espacio
    sus voces siempre sonorazas.
    Después de marcar las horas
    [...]
    recuerdo imperecedero,
    que es su toque postrimero
    vibrando en la eternidad.
    [...]

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  • Vicente Huidobro

    Para llorar

    Vicente Huidobro

    125 veces visto


  • Es para llorar que buscamos nuestros ojos
    Para sostener nuestras lágrimas allá arriba
    [...]
    En sus sobres nutridos de nuestros fantasmas
    Es para llorar que apuntamos los fusiles sobre el día
    Y sobre nuestra memoria de carne
    [...]
    Es para llorar que apreciamos nuestros huesos y a la muerte sentada junto a la novia
    Escondemos nuestra voz de todas las noches
    [...]
    Escondemos nuestras miradas bajo las alas de las piedras
    Respiramos más suavemente que el cielo en el molino
    Tenemos miedo
    [...]

    Nuestro cuerpo cruje en el silencio
    Como el esqueleto en el aniversario de su muerte
    [...]
    Es para llorar que buscamos palabras en el corazón
    En el fondo del viento que hincha nuestro pecho
    [...]
    En el milagro del viento lleno de nuestras palabras

    [...]
    La muerte está atornillada a la vida
    Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar
    [...]
    Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada
    Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria
    [...]
    Y cuando el vacío está vacío bajo el aspecto irreparable
    El viento abre los ojos de los ciegos
    [...]
    De nube en nube y de noche en noche
    Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro
    Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no han nacido
    [...]

    Ese hueco en que quedaron las miradas de los ciegos estatuarios
    Es para poder llorar es para poder llorar
    [...]

    Es para llorar que la vida es tan corta
    Es para llorar que la vida es tan larga
    [...]

    El alma salta de nuestro cuerpo
    Bebemos en la fuente que hace ver los ojos ausentes
    [...]
    La noche llega con sus corderos y sus selvas intraducibles
    La noche llega a paso de montaña
    Sobre el piano donde el árbol brota
    [...]
    Con sus mercancías y sus signos amargos
    Con sus misterios que quisiera enterrar en el cielo
    La ciudad cae en el saco de la noche
    [...]
    Desvestida de gloria y de prodigios
    El mar abre y cierra su puerta
    Es para llorar para llorar
    [...]

    Es para llorar que buscamos la cuna de la luz
    Y la cabellera ardiente de la dicha
    [...]
    Es la noche de la nadadora que sabe transformarse en fantasma
    Es para llorar que abandonamos los campos de las simientes
    [...]
    En donde el árbol viejo canta bajo la tempestad como la estatua del mañana

    [...]
    Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia
    Y que no apagamos el fuego del cerebro
    [...]

    Es para llorar que la muerte es tan rápida
    Es para llorar que la muerte es tan lenta
    [...]

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  • Evaristo Ribera Chevremont

    El niño y el farol

    Evaristo Ribera Chevremont

    368 veces visto


  • Por el jardín, de flores
    de sombra, viene el niño;
    [...]
    un farol muy lustroso
    le relumbra en la mano.
    [...]

    El niño, que levanta
    el farol en su mano,
    [...]
    de alguna fantasía.
    El jardín sigue al niño,
    agitadas sus plantas.
    [...]

    El niño, a la luz densa
    de su farol, descubre
    [...]
    del jardín, serpentea
    el camino dorado
    de las viejas ficciones.
    [...]

    El camino que, en sabias
    madureces de tiempo,
    [...]
    es hallarse en la gloria
    de un pretérito pródigo
    de ilusivas substancias.
    [...]
    Bajándolo y subiéndolo,
    por el jardín el niño
    lleva el farol. Las flores
    [...]

    Un chorro de colores
    cae al jardín. El niño,
    [...]
    del jardín, es la noche
    un tejido monstruoso
    de tinieblas y astros.
    [...]
    Nada duerme. Las cosas,
    en un vasto desvelo,
    quitándose la mascara,
    [...]

    Con el pulso ligero
    de un demonio, en las manos
    [...]
    prodigiosas del niño,
    el farol bailotea.

    [...]
    El jardín, deshojado
    en sus flores de sombra,
    [...]
    hace tierna en el polvo
    la pisada del niño,
    [...]
    Errabundo y sonámbulo,
    anda el niño. Arco iris
    de leyendas y cuentos
    [...]
    Y ahora escucha en los árboles,
    que llamean y esplenden,
    un rumor conocido
    [...]
    y excitando ramajes,
    le desnuda sus voces?

    [...]
    Otra vida lo mueve;
    una vida que media
    entre el musgo y el aire,
    [...]
    entre el aire y la nube.

    [...]
    ni confites, ni pastas
    valen más que este rumbo
    de pintado alborozo.
    [...]

    El jardín, todo ojos,
    se recrea en el niño,
    [...]
    que, borracho de fábulas,
    su gobierno establece.
    [...]

    Agigántase el niño;
    el farol agigántase,
    [...]
    y ambos cubren la noche,
    de un azul que es de fuego.

    [...]
    se prolongan las calles,
    donde vela el silencio
    en su mística guarda.
    [...]
    Mientras roncan los hombres
    con un largo ronquido;
    mientras ladran los perros,
    [...]
    vive el niño su noche.

    [...]
    En las manos del niño
    el farol bailotea,
    derramando un torrente
    [...]
    que es de soles y auroras.

    [...]

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  • Olga Orozco

    Remo contra la noche

    Olga Orozco

    175 veces visto


  • a V.E.L
    Apaga ya la luz de ese cuchillo, madrastra de las sombras.
    [...]
    No necesito luces para mirar en el abismo de mi sangre,
    en el naufragio de mi raza.
    [...]
    apágala contra tu propia cara con este soplo frío con quevuela mi madre.
    Y tú, criatura ciega, no dejes escapar la soga que nos lleva.
    Yo remonto la noche junto a ti.
    [...]
    Voy remando contigo desde tu nacimiento
    con un fardo de espinas y esta campana inútil en las manos.
    Están sordos allá.
    [...]
                                   (migraciones arrancadas al alma)
    Nada más que este viaje en la tormenta
    a favor de unas horas inmóviles en ti, usurera del alba;
    [...]
    nada más que este insomnio en la corriente,
    por un puñado de ascuas,
    [...]
    por un par de arrasados corazones,
    por un jirón de piel entre tus dientes fríos.
    [...]
    Pequeño, tú vuelves a nacer.
    Debes seguir creciendo mientras corre hacia atrás la borra deestos años,
    [...]
    y yo escarbo la lumbre en el tapiz
    donde algún paso tuyo fue marcado por un carbón aciago,
    [...]
    y arranco las raíces que te cubren los pies.
    Hay tanta sombra aquí por tan escasos días,
    [...]
    para oírte mejor,
    tantos carros de ruinas que ruedan con el trueno
    para moler mejor tus huesos y los míos,
    [...]
    para precipitar la bolsa de guijarros en el despeñadero de labruma
    y ponernos a hervir,
    [...]
    lo mismo que en los cuentos de la vieja hechicera.
    Pequeño, no mires hacia atrás: son fantasmas del cielo.
    [...]
    No cortes esa flor: es el rescoldo vivo del infierno.
    No toques esas aguas: son tan sólo la sed que se condensa enlágrimas y en duelo.
    [...]
    No pises esa piedra que te hiere con la menuda sal de todos estosaños.
    No pruebes ese pan porque tiene el sabor de la memoria y esáspero y amargo.
    [...]
    No gires con la ronda en el portal de las apariciones,
    no huyas con la luz, no digas que no estás.
    [...]
    Ella trae una aguja y un puñal,
    tejedora de escarchas.
    [...]
    Se esconde en una nuez,
    se disfraza de lámpara que cae en el desván o de puertaque se abre en el estanque.
    Corroe cada edad,
    [...]
    convierte los espejos en un nido de agujeros,
    con los dientes veloces para la mordedura como un escalofrío,
    [...]
    como el anuncio de tu porvenir en este día que detiene el pasado.
    Señora, el que buscas no está.
    [...]
    Salió hace mucho tiempo de cara a la avaricia de la luz,
    y esa espalda obstinada de pródigo sin padres para el regreso yel perdón,
    [...]
    y esos pies indefensos con que echaba a rodar las últimasmonedas.
    ¿A quién llamas, ladrona de miserias?
    [...]
    El ronquido que escuchas es tan sólo el del trueno perdido en eljardín
    y esa respiración es el jadeo de algún pobre animal queescarba la salida.
    [...]
    Este frío no es tuyo.
    Es un frío sin nadie que se dejó olvidado no séquién.
    Criatura, esta es sólo una historia de brujas y de lobos,
    [...]
    estampas arrancadas al insomnio de remotas abuelas.
    Y ahora, ¿adónde vas con esta soga inmóvil que noslleva?
    ¿Adónde voy en esta barca sola contra el revés delcielo?
    [...]
    ¿Quién me arroja desde mi corazón como una piedraciega contra oleajes de piedra
    y abre unas roncas alas que restallan igual que una bandera?
    Silencio. Está pasando la nieve de otro cuento entre tus dedos.
    [...]

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