Poema A la seorita de armio de Carolina Coronado

A la seorita de armio

de Carolina Coronado


Tambin, nueva cantora,
el arpa juvenil cubres de luto?
T desconsoladora
a la musa, que llora,
rindes tambin tributo
de secas flores y de amargo fruto?

Suave luz del oriente!
Por qu entre nubes escondida tanto
muestras la faz riente?
Angel mo inocente!
Por qu entre amargo llanto
ensayas siempre tu sonoro canto?

Gemidos solamente!
Acrecentar la pena y el desvelo
de la turba doliente?...
No ha menester la gente
ms triste en su duelo
sbrale el lloro; fltale el consuelo.

Sin fe, desesperado,
al pie de sus altares derruidos,
ya de luchar cansado
al pueblo infortunado
lleva en tiernos sonidos
aliento y esperanza, no gemidos.

Tal queda en el sendero
el labrador postrado de fatiga
mas oye pasajero
el canto placentero
de la calandria amiga,
y el placer el cansancio le mitiga.

Viuda de los amores!
Cambia en tu sien las tocas enlutadas
por guirnaldas de flores:
que a templar los dolores
de las ms desdichadas
estn las almas puras consagradas.

En el monte bravo
nace la flor; en la salvaje sierra
brota el sereno ro
sobre el campo sombro,
que ensangrent la guerra,
alcemos nuestro canto en nuestra tierra.

Mas siempre, compaera,
unidas nuestras voces alzaremos,
y la hoja primera
de palma lisonjera
que entrambas alcancemos,
como hermanas las dos la partiremos.



Analizar métrica y rima de A la seorita de armio