Poema Abandoné las carambolas por el calambur de Oliverio Girondo

Abandoné las carambolas por el calambur

de Oliverio Girondo


Abandoné las carambolas por el calambur, los madrigales por losmamboretás, los entreveros por los entretelones, los invertidospor los invertebrados. Dejé la sociabilidad a causa de lossociólogos, de los solistas, de los sodomitas, de lossolitarios. No quise saber nada con los prostáticos.Preferí el sublimado a lo sublime. Lo edificante a lo edificado.Mi repulsión hacia los parentescos me hizo eludir lospadrinazgos, los padrenuestros. Conjuré las conjuracionesmás concomitantes con las conjugaciones conyugales. Fuicélibe, con el mismo amor propio con que hubiese sido paraguas.A pesar de mis predilecciones, tuve que distanciarme de loscontrabandistas y de los contrabajos; pero intimé, en cambio,con la flagelación, con los flamencos.
Lo irreductible me sedujo un instante. Creí, con una buena fe devoluntario, en la mineralogía y en los minotauros. ¿Porqué razón los mitos no repoblarían la aridez denuestras circunvoluciones? Durante varios siglos, la felicidad, lafecundidad, la filosofía, la fortuna, ¿no se hospedaronen una piedra?
¡Mi ineptitud llegó a confundir a un coronel con untermómetro!
Renuncié a las sociedades de beneficencia, a los ejerciciosrespiratorios, a la franela. Aprendí de memoria el horario delos trenes que no tomaría nunca. Poco a poco me sedujeron elrecato y el bacalao. No consentí ninguna concomitancia con laconcupiscencia, con la constipación. Fui metodista, malabarista,monogamista. Amé las contradicciones, las contrariedades, loscontrasentidos... y caí en el gatismo, con una violencia degatillo.


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