Poema Al fuego del hogar de Claudio Rodrguez

Al fuego del hogar

de Claudio Rodrguez


An no pongis las manos junto al fuego.
Refresca ya, y las mas
estn solas; que se me queden fras.
Entonces qu rescoldo, qu alto leo,
cunto humo subir, como si el sueo,
toda la vida se prendiera. Rama
que no dura, sarmiento que un instante
es un pajar y se consume, nunca,
nunca arder bastante
la lumbre, aunque se haga con estrellas!
Este al menos es fuego
de cepa y me calienta todo el da.

Manos queridas, manos que ahora llego
casi a tocar, aquella, la ms ma,
pensar que es pronto y el hogar crepita,
y est ya al rojo vivo,
y es fragua eterna, y funde, y resucita
aquel tizn, aquel del que recibo
todo el calor ahora,
el de la infancia! Igual que el aire en torno
de la llama tambin es llama, en torno
de aquellas ascuas humo fui. La hora
del refranero blanco, de la vieja
cuenta, del gran jornal siempre seguro.
Decidme que no es tarde! Afuera deja
su ventisca el invierno y est oscuro.
Hoy o ya nunca ms. Lo s. Crea
poder estar an con vosotros, pero
vedme, fras las manos todava
esta noche de enero
junto al hogar de siempre. Cunto humo
sube. Cunto calor habr perdido.
Dejadme ver en lo que se convierte,
olerlo al menos, ver dnde ha llegado
antes de que despierte,
antes de que el hogar est apagado.


Analizar métrica y rima de Al fuego del hogar