Poema Bajo la ráfaga de arena de José Antonio Ramos Sucre

Bajo la ráfaga de arena

de José Antonio Ramos Sucre

BAJO LA RÁFAGA DE ARENA
    Una muchedumbre de hormigas había practicadosus galerías en el suelo de nuestra tienda de campaña.Insinuaban en las venas una saliva cáustica. Nosdefendíamos sufriendo un barniz general de aceite de palma.
    La aridez consentía apenas el sicomoro y eláloe.
    Visitábamos profundamente los desiertos deuna raza infeliz para abastecernos de marfil y de cortezas perfumadas.Esperábamos aumentar en una sola vez los tesoros del comercio ylos recursos de la medicina. Las preseas de la flora debíanusarse en la mitigación de los dolores humanos.
    Los naturales se habían dividido en faccionesy se consumían en una guerra ilimitada. El vencedor acarreabalejos los prisioneros, donde no podían desertar, y losvendía para la esclavitud. Una sola cuerda los juntaba por elcuello. El espanto dominaba en las aldeas reducidas a cenizas.
    Unos ciegos habían sido desviados de lamuerte o del cautiverio. Los recogimos para llevarlos a un lugarhabitado y feraz, donde pudieran vivir de la compasión.Navegamos a la sirga, por un río seco, durante la semana.
    Nos anunciamos por medio de cohetes al divisar elvecindario de casas de paja, en donde esperamos alojar los desvalidos.Las casas de paja, de un dibujo circular, se prolongaban en aposentossubterráneos.
    Un ministro del rey vino a preguntarnos el objeto denuestro viaje. Yo lo insté a mediar en obsequio de miinterés civilizador
    El rey me llamó a su presencia y meregaló un caudal de resinas, de bálsamos y de hojas.Aproveché la entrevista para despertar su misericordia,refiriéndole el caso de los ciegos.
    Se holgó extremadamente de saberlo ydecidió mostrarme al punto los méritos de su presente.Ensayó con los desgraciados los efectos de las hojasnarcóticas y murieron en medio de un embeleso.


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