Poema Don de la ebriedad II de Claudio Rodrguez

Don de la ebriedad II

de Claudio Rodrguez

II

Yo me pregunto a veces si la noche
se cierra al mundo para abrirse o si algo
la abre tan de repente que nosotros
no llegamos a su alba, al alba al raso
que no desaparece porque nadie
la crea: ni la luna, ni el sol claro.

Mi tristeza tampoco llega a verla
tal como es, quedndose en los astros
cuando en ellos el da es manifiesto
y no revela que en la noche hay campos
de intensa amanecida apresurada
no en germen, en luz plena, en albos pjaros.

Algn vuelo estar quemando el aire,
no por ardiente sino por lejano.
Alguna limpidez de estrella brue
los pinos, bruir mi cuerpo al cabo.
Qu puedo hacer sino seguir poniendo
la vida a mil lanzadas del espacio?

Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto,
un resplandor a‚reo, un da vano
para nuestros sentidos, que gravitan
hacia arriba y no ven ni oyen abajo.
Como es la calma un yelmo para el ro
as el dolor es brisa para el lamo.

As yo estoy sintiendo que las sombras
abren su luz, la abren tanto,
que la maana surge sin principio
ni fin, eterna ya desde el ocaso.


Analizar métrica y rima de Don de la ebriedad II