Poema El Bejín de José Antonio Ramos Sucre

El Bejín

de José Antonio Ramos Sucre

EL BEJÍN
    Yo vivía a la sombra de una iglesia en laciudad devota. El aire de un cielo desvanecido soliviantaba el polvo ylo difundía en el ámbito severo.
    Yo me encenagaba en los placeres de una vida libre yperdía el sentido sorbiendo a solas un licor depravado.
    Yo pertenecía a una fraternidad de pillos yme criaba y me servía de su renombre. No conseguídesempeñarme con lucimiento y refería gatadas, robospusilánimes.
    El más fiel de mis compañeros medirigió en el asalto de un palacio. La aventura seconvirtió en mi arrepentimiento y en la pérdida de suvida. Fue precipitado desde un ventanal.
    Yo recogí en mi desván, esa mismanoche, un niño lacerado. Me llamaba soplando hipos y zollipos delástima y consuelo. Yo maldije sus ojos redondos y su nariz decigüeña. Su cabeza era un monte de pelo contumaz.
    Me esforcé en facilitar su vida y enprosperar su infancia y lo rodeaba con la solicitud de unfilántropo. Me enfadó con su voracidad y sucarácter espinoso y lo despedí llenándolo degolpes.
    El atropello de mi impaciencia trajo, segúnmis conjeturas, un desenlace rápido. Yo porfío ensustentar la identidad del amigo frecuente con el niño perverso.
    Mi captura por los ministriles de la justiciasobrevino el día siguiente de mi rabia. Fui instado a laconfesión por medio del azote y de la rueda. El cirujano meretiró de la cámara del suplicio cuando el síncopeamenazaba la muerte.
    El juez deslizó a compadecerme yfestejó el auxilio de una persona en el descubrimiento de micelda. Reprodujo el ademán y los hábitos de mi consejerode antes.


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