Poema El año desierto de José Antonio Ramos Sucre

El año desierto

de José Antonio Ramos Sucre

EL AÑO DESIERTO
    Yo subía despacio la escalera de piedra ydescansaba a mis solas en una silla grave, de autoridad secular. Laazotea dominaba una redonda fría, mortecina, y yo me guardaba derecorrerla con la vista.
    Una memoria infeliz me obligaba a permanecercabizbajo y me retraía de contemplar la maravilla del edificio,refugio de mi desesperanza. Había surgido en una sola noche,según la fábula de los humildes, y por un arteréprobo. Los metales, los elementos más enérgicosde la naturaleza, obedecían al punto la voluntad de unarbitrista o demiurgo de faz inmóvil y de boca sellada yflorecían mágicamente en sus dedos.
    Yo entretenía la pesadumbre leyendo laspáginas de Boecio y meditando el revés de su fortuna. Unaconseja le asignaba el invento de artificios de hierro, destituidos deejes y de ruedas y proporcionados a imitar la carrera de los planetas.Recibían un movimiento perenne de manos de un ser invisible.
    Yo demandaba el favor sobrenatural. La doncellanostálgica había desaparecido de los caminos de la tierray volado con alas transparentes bajo el cielo mustio. Yo la invitabadesde mi lasitud y desconsuelo a volver de la ausencia infinita. Unaforma aérea convino en aparecer, en sosegar mi sensibilidadgemebunda. Recuerdo apenas el tinte de sus cabellos, lumbre devolátil oriflama.


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