Poema El alma acorazada de Marilina Rbora

El alma acorazada

de Marilina Rbora

EL ALMA ACORAZADA

Que me traspasen dardos: no habr de defenderme;
que me hiera cruel total indiferencia;
que los rostros, impvidos, al no reconocerme
pasen sin advertir siquiera mi presencia.

Que el desamor se infiltre mientras el amor duerme
y que a la tolerancia azuce la pendencia;
que egosmo y envidia me descubran inerme
y aun sin defensor me llegue la sentencia.

Mas quiero hoy declarar, Seor, que no fui mala
pese a haber cometido dolorosos errores;
nunca me envanec y jams hice gala
de lo que tal vez tuve, al pasar de mis das,
pues mujer, tambin madre, s de santos amores
que acorazan el alma contra las villanas.


Analizar métrica y rima de El alma acorazada