Poema El capricornio de José Antonio Ramos Sucre

El capricornio

de José Antonio Ramos Sucre

EL CAPRICORNIO
    Fijamos la tienda de campaña en el suelo dearena, invadido por el agua de una lluvia apacible. Vivíamossobre las armas con el fin de eludir la sorpresa de unos jinetes deraza imberbe.
    Unas aves de pupila de fuego, metamorfosis de unoslobos empedernidos, alteraban la oscuridad secreta. Un lagotrémulo recogía en su cuenca la vislumbre de un cieloversátil.
    Sufríamos humildemente la penuria del clima.Derribamos un cabrío, el primero de una tropa montaraz, y noslimitamos a su vianda rebelde, coriácea. Los cuernosrepetían la voluta precisa de los del capricornio en la faja delzodíaco.
    Plutarco, prócer de un siglo decadente, citalos ensueños torpes, derivados de los manjares aviesos, ypersiste en reprobar la cabeza del pólipo.
    Los jinetes habían dirigido en nuestroseguimiento el rebaño funesto. Esperanzados en el desperdicio denuestra pólvora, inventaron el ardid magistral de ponerlo anuestro alcance. De donde vinieron la captura y el aprovechamiento dela res infame y la danza de unas formas lúbricas en el reposo dela cena.
    Disparamos erróneamente los fusiles sobre elludibrio de los sentidos. Unos gatos de orejas mútilascabriolaban, a semejanza de los sátiros ebrios de un Rubens, enel seno de una llama venenosa.


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