Poema El casuista de José Antonio Ramos Sucre

El casuista

de José Antonio Ramos Sucre

EL CASUISTA
    El rey desvariado preside la corte y juzga las controversias al pie deun álamo de plata, en el territorio de lontananza fúnebre.
    Un ave locuaz, presente de un rústico, imitala voz humana e imprime un sesgo al pensamiento fortuito del rey.
    El médico judío, alumno de una escuelade Italia e inspirado en sus versos leoninos, desea restablecer lasalud. Cumple de ese modo con los méritos de Carlomagno, autorde la cultura, ascendiente de las casas reales. Aprecia los efectos deleléboro de los antiguos, hallazgo de un simple, y maravilla susflores originarias del manto del invierno patriarcal o de su barbafluida.
    El rey siente, después del ocaso, el vuelorumoroso de las almas en solicitud del infinito y se imagina en unaselva alegórica, donde una beldad imposible se distingue delpaisaje tenue.
    Un hada, según los trovadores, viene furtivade Bretaña, el país de las siete florestas, a ocupar lamente inválida. Un obispo reconoce en la forma espiritual untrasunto de la Virgen María y se abstiene de corregir eldispendio del rey en hábitos flamantes, costumbre de enamorado.San Eloy, afecto de la piedad caballeresca, se vestía de lasestofas más ricas del Asia, durante su vida en el castillo delrey Dagoberto.


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