Poema El cirujano de José Antonio Ramos Sucre

El cirujano

de José Antonio Ramos Sucre

EL CIRUJANO
    Los valentones convinieron el duelo despuésde provocarse mutuamente. El juglar, compañero del médicode feria, motivó la alteración irritándolos consus agudezas.
    Acudió la multitud encrespada del barrio dela horca y las mujeres se dividieron en facciones, celebrando a voz engrito el denuedo de cada rival.
    La cáfila bulliciosa recibíaalegremente en su seno al verdugo y le dirigía apodosfamiliares. Los maleantes vivían y sucumbían sin rencor.
    Yo estudiaba la anatomía bajo la autoridad deVesalio y me encaminaba a aquel sitio a descolgar los cadáveresmostrencos. El maestro insistía en las lecciones de laexperiencia y me alejaba de escribir disertaciones y argumentos enlatín.
    Uno de los adversarios, de origen desconocido,pereció en el duelo. El registro de ninguna parroquia dabacuenta de su nacimiento ni de su nombre.
    Fue depositado en una celda del osario y yo laseñalé para satisfacer más tarde mispropósitos de estudioso. Nadie podía solicitar lasreliquias deplorables, con el fin de sepultarlas afectuosamente. Yo nosalgo de la perplejidad al recordar el hallazgo de dos esqueletos envez del cuerpo lacerado.


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