Poema El clima del Nopal de José Antonio Ramos Sucre

El clima del Nopal

de José Antonio Ramos Sucre

EL CLIMA DEL NOPAL
    El ermitaño cuenta los sucesos y prodigiosdel amor y se incorpora a la hueste de los personajes lacerados y sinremedio. Se confiesa autor de más de un rapto y sugiere, pormedio de una locución viva, el susto de la fuga a rienda suelta,bajo el alcance de las piedras y de los disparos.
    Se finge delicado a la memoria de Mercedes,constante en censurar sus mocedades y autora, una vez difunta, de suretiro del siglo y de su arrepentimiento y humildad.
    Describe la estancia en donde pasó esta viday quedó yacente, sin auxilio ni compañía. Un soplodel norte rompía a cada paso los ventanales, arrojaba lejos elperfume de los sahumerios y extinguía, delante del crucifijo demarfil, un cirio de lumbre mustia.
    Pasa a celebrar su propósito irrevocable devivir penitente, desde esa hora, en el hueco del monte, en medio de unamaleza parca y cenicienta.
    El ermitaño da fin a su discurso y mesorprende con la mención de sus compañeros y el reprochede su tardanza. Los apellida por medio de un silbato de cobre.
    Yo me vi amenazado, en breve espacio, por una ruedade fusiles asestados. No podía alzar mi voz sobre lagreguería de los truhanes.
    El capitán los persuadió a respetarmela vida y me sacó a salvo por caminos despeñados, sindejar el hábito de monje, y contentándose con mi dinero yla promesa de navegar la vuelta de mi patria.
    Disparaba su pistola sobre unas aves derapiña juntadas, sobre mí, en revuelo furioso.


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