Poema El convite de José Antonio Ramos Sucre

El convite

de José Antonio Ramos Sucre

EL CONVITE
    Thais era una cortesana de la antigüedad. Sunombre constaba en la obra perdida de Menandro. El tiempo respetaba sujuventud y yo no he encontrado en los residuos de la era clásicaninguna señal de su muerte.
    He leído una hazaña de su perfidia enun documento reconstituido. Si yo no revelara a los hombres eseepisodio, faltaría a los consejos de la moral de Plutarco.
    Thais atrajo sus amantes a una celada,después de reconciliarlos mutuamente. Se acomodaron en unascurules de marfil, dignas de un senado de reyes. La mujer losdejó maravillados y suspensos con la bizarría de suimaginación y les ciñó una corona de adormideras,mientras arrojaba al fuego un laurel seco. Ese laurel habíabastado para defender la vida de un héroe en la empresa devisitar los infiernos.
    Los invitados quedaron embelesados y perdidos en laincertidumbre.
    Thais había abolido su entendimiento y leshabía inspirado la ilusión de estar siempre en medio delos preludios del alba. Oían a veces un himno desvanecido en labruma cándida. Lo entonaban unas jóvenes coronadas dejacintos.
    Las arpías y las quimeras tejían unvuelo circular y bajaban a colgarse de los brazos de un árbolinsociable.


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