Poema El cristiano de José Antonio Ramos Sucre

El cristiano

de José Antonio Ramos Sucre

EL CRISTIANO
    Yo lo veía diariamente sentado a la puerta desu choza y con la cabeza entre las manos, hundido en unareflexión intensa. Se mostraba en aquella actitud cerca de lanoche, cuando el cielo igual de la región se alterabaligeramente con delgados celajes de ámbar y violeta.
    Él había perdido los añosmás fértiles de la vida en el sufrimiento del presidio,por efecto de una acusación injusta. Su honestidad sehabía conservado intacta y lo había redimido al principiode la vejez. Los superiores le habían permitido edificar suvivienda en un descampado. Él se había insinuado en laamistad de sus compañeros y había suavizado la ley de sudestino, esclareciéndoles las promesas del Evangelio.
    Yo lo visitaba con frecuencia y lo seguía ensus peregrinaciones hasta la orilla del océano de las ballenas yde los témpanos. Había sustituido con un nombre fingidoel verdadero y se justificaba alegando su humildad y elpropósito de semejarse a la ola fundida en el mar.
    Él me enseñó la caridad con losanimales. Antes de su muerte, me encontró digno de proteger susdos amigos más probados. Yo trasladé para mi casa, sobremis hombros, al ajuar de la suya y eché por delante un zorroazul del polo y una liebre sedosa.


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