Poema El error vespertino de José Antonio Ramos Sucre

El error vespertino

de José Antonio Ramos Sucre

EL ERROR VESPERTINO
    Unos jinetes bravíos me escoltaban durante lavisita al país de las ruinas legendarias. Nos detuvimos amaravillar los arabescos y perfiles de un puente de arcos ojivales.
    Invadimos la ciudad fatídica por una avenidade cipreses violados. Yo me extasiaba en el ambiente de pureza, a lavista de un cielo de tintes ideales. La imagen de un alminar brillantese dibujaba en el río de linfas indolentes.
    Yo adelantaba, peregrino del desencanto, en elsosiego inverosímil.
    Un cortejo nupcial, pregonado por los sones de unamelodía sensible, me despertó del ensueño, mevolvió a la presencia del infortunio. La joven se dirigíaal cautiverio en un carro de usanza agreste.
    Yo traté de seguir los vestigios sutiles delcortejo a la luz del crepúsculo de éter y meencontré solo y a ciegas en el circuito de unas tumbasidénticas.


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