Poema El escolar de José Antonio Ramos Sucre

El escolar

de José Antonio Ramos Sucre

EL ESCOLAR
    La sonámbula sufría de la perfidia deun amante. Había enfermado de considerar una aspiraciónremota.
    Merecía el nombre de visionaria y profetisa ypasaba la mitad del día arrodillada delante de una imagen dearcilla negra. Le tributaba siempre el exvoto de una flor cantada enlas hipérboles de la Biblia y conservada por muchas generacionesdevotas. La flor exhausta recuperaba su perfume bajo el rocíodel agua bendita. Había adornado el peto de un cruzado.
    La sonámbula me predijo el éxito demis intentos y me inspiró la voluntad de aplicarme al juego demanera más vehemente. Salía vencedor de los garitos enmedio del asombro y de la envidia de los perdularios. Malograron sutiempo ordenándome asechanzas e invitándome a fiestascampestres. Me rodeaban solapados y famélicos.
    La sonámbula me separó de usar losconsejos de un médico en la crisis de una fiebre inopinada. Mesalvó de recibir los gérmenes de una enfermedad desaseaday frustró una vez más el despecho de los perdidosos.
    Yo la recibí en mi compañía yla llevé a respirar las auras del mar de Sicilia, de donde vinoel restablecimiento de su hermosura.
    Mis enemigos nos dispararon por última vezsus arcabuces desde unas ruinas.
    Yo había dejado mis lares nativos con elpropósito de reconstituir un momento deplorable de laantigüedad bajo la sombra de Tucídides.


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