Poema El espejo de las hadas de José Antonio Ramos Sucre

El espejo de las hadas

de José Antonio Ramos Sucre

EL ESPEJO DE LAS HADAS
    La virgen de la espada al cinto visita el remansoprofundo para ver la imagen de su galán, devuelta de entre losmuertos. Contenta su propósito sin bajar del caballo rebelde.
    La virgen ciñe en ese momento una corona deortigas, la del rey Lear, víctima de su presunción.
    Se envanecía de su felicidad al ensalzar conelogio redundante los méritos del galán y la escucharonlos celadores del orgullo, los aviesos ministros del Destino.
    La muerte asume el gesto de un viejo socarróne interrumpe el camino del amante a la entrevista apasionada. Consigueindignarlo con sus parábolas ambiguas y lo burla y lo derribacon una suerte de su tridente, arma desusada.
    Ovidio, el fabulista de los gentiles, habríadecantado el llanto de la mujer en una elegía ronca y lahabría convertido en un ciprés, anulando la figura humana.
    Las hadas septentrionales, reconciliadas con elniño Jesús y partícipes de la fiesta de sunacimiento, se compadecieron de un amor desventurado y permiten laaparición de la sombra en la cuenca de su lago de zafir.


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