Poema El festín de los buitres de José Antonio Ramos Sucre

El festín de los buitres

de José Antonio Ramos Sucre

EL FESTÍN DE LOS BUITRES
    Había pedido la seguridad y el atrevimientodespués de sacrificar a su mujer. La había sorprendido enuna entrevista con el enemigo y le infirió la muerte antes deescuchar la primera disculpa.
    Había quedado solo y casi inerme. La tribuperegrina había sucumbido en la porfía conejércitos regulares. El superviviente no contaba otros bienessino su caballo y un carro encomendado a la fuerza de sus canes y endonde se guarnecía de la lluvia. Habría muerto de hambresi no se atreviera con las raíces incultas y con las viandasaprovechadas por los gitanos en su dieta indigente.
    Recibía a cada instante una advertencia de lasuerte. Llegó a desconocer el ruido de sus propios pasos ygiró sobre sí mismo para defenderse. Un aparecidoacostumbraba interrumpirle el sueño, violentando la puerta de suvivienda en medio de la jauría consternada.
    El proscrito decidió abandonarse a merced delos sucesos. Se encontró fortuitamente con una mendiga lastimosael día de caer prisionero y de ser victimado. La ancianidad lahabía convertido en una grulla de muletas.
    La mendiga deseaba el fin de la guerra continua, endonde había perdido sus hijos, y se prestaba al oficio deespía.
    Los vencedores sobrevinieron por víasdistintas y desvanecieron el último ademán de la defensa.Lo hirieron a satisfacción.
    La mendiga se limitó a sellar con unpuño de tierra la faz del héroe.


Analizar métrica y rima de El festín de los buitres


Comentarios de El festín de los buitres