Poema El nómade de José Antonio Ramos Sucre

El nómade

de José Antonio Ramos Sucre

EL NÓMADE
    Yo pertenecía a una casta de hombresimpíos. La yerba de nuestros caballos vegetaba en el sitio deextintas aldeas, igualadas con el suelo. Habíamos esterilizadoun territorio fluvial y gozábamos llevando el terror al palaciode los reyes vestidos de faldas, entretenidos en juegos sedentarios deprevisión y de cálculo.
    Yo me había apartado a descansar, lejos delos míos, en el escombro de una vivienda de recreo, disimuladaen un vergel.
    Un aldeano me trajo pérfidamente el vinomás espirituoso, originado de una palma.
    Sentí una embriaguez hilarante yejecuté, riendo y vociferando, los actos más audaces delfunámbulo.
    Un peregrino, de rostro consumido, acertó apasar delante de mí. Dijo su nombre entre balbuceos de miedo.Significaba Ornamento de Doctrina en idioma litúrgico.
    La poquedad del anciano acabó de sacarme demí mismo. Lo tomé en brazos y lo sumergí repetidasveces en un río cubierto de limo. La sucedumbre se colgaba a lossencillos lienzos de su veste. Lo traté de ese modo hasta suúltimo aliento.
    Devolvía por la boca una corriente de lodo.
    Recuperé el discernimiento al escuchar suamenaza proferida en el extremo de la agonía.
    Me anunciaba, para muy temprano, la venganza de suídolo de bronce.


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