Poema El puerto de Jos Lezama Lima

El puerto

de Jos Lezama Lima



Como una giba que ha muerto envenenada
el mar quiere decirnos cenar conmigo esta noche?
Sentado sobre ese mantel quiere rehusar,
su cabeza no declina el vaivn
de un oleaje que va plegando la orquesta
que sabe colocarse detrs de un rbol o del hombre despedido
por la misma pregunta entornada en la adolescencia.
Un cordel apretado en seguimiento de una roca que fija;
el cordel atensado como una espalda cuando alguien la pisa,
une el barco cambiado de colores con la orilla nocherniega:
un sapo pinchado en su centro, un escualo que se pega con una encina submarina.

La rata pasea por el cordel su odo con un recado.
Un fuego suena en parbola y un ave cae;
el adolescente une en punta el final del fuego
con su chaqueta carmes, en reflejos dos puntos finales tragicmicos.
La presa cae en el mar o en la cubierta como un sombrero
cado con una piedra encubierta, con una piedra.
Su ndice traza, un fuego pega en parbola.
La misma sonrisa ha cado como una medusa en su chaqueta carmes.

El alcin, el paje y el barco mastican su concntrico.
El litoral y los dientes del marino ejecutan
una oblea paradisaca para la blancura que puede
enemistarse con el papel traspasado por aqul a otro ms cercano.
El barco borra el patio y el traspatio, el fanal es su mscara.
Se quita la mscara, y entonces el fanal.

Se apaga el fanal, pero la mscara explora con una profunda banalidad.
Entra el aceite muerto, los verdinegros alimentos de altamar,
a una bodega para alcanzar la mediada vivaz como un ojo paquidermo.
Como una pena seminal los hombres hispanos y los toros penosos
recuestan su peso en la bodega con los alimentos que alcanzan una medida.
Al atravesar ese hombre hispano y ese toro penoso revientan su concntrico.
Un fuego pega en parbola y el halcn cae,
pero en la bodega del barco ha hundido lo concntrico oscuro, penoso,
lo mesurable enmascarado que aleja con un hilo lo que recoge con un hilo.



Analizar métrica y rima de El puerto