Poema El siglo de las reinas. Al nacimiento de la princesa de Asturias de Carolina Coronado

El siglo de las reinas. Al nacimiento de la princesa de Asturias

de Carolina Coronado


Quin nos llora?... un dulcsimo lamento
en el lejano viento
me parece escuchar... Resuena un lloro,
o es el gemido blando
que en las peas rodando
alza el agua del Gvora sonoro?

Mas, no es el medio siglo?... No es el da
en que nacer deba
nueva princesa, porque Dios abona
su reinado en el mundo,
y de reinas fecundo
es de reinas por siglos la corona?

En dos brazos el siglo dividido
el uno ha recorrido
doce veces las horas del pasado,
y lento en su carrera
el otro de la esfera
a la mitad del crculo ha llegado.

sta es la hora del suceso fijo
que el alma nos predijo
cuando rogamos con fervor al cielo,
y el acento ms leve
que la rfaga lleve
ser la voz del ngel del consuelo.

Ay! yo apartada en valle tan distante
escucho palpitante
de roncos vientos el rumor lejano,
y no puede mi odo
percibir si el gemido
se exhala del alczar soberano.

Pero es mi corazn arpa vibrante,
que rompe en este instante
lanzando un himno de alegra a Espaa,
y si me engaa el viento
remedando un acento,
la santa inspiracin nunca me engaa.

Oh vosotros ligeros peregrinos
que podis los caminos
cruzar por la pendiente de estas sierras!
Volad a las ciudades,
y desde Creux a Gades
veris el resplandor de nuestras tierras.

Si andis de vuestra patria desterrados,
oh pobres desgraciados!
sabed que ya al hogar volvis maana,
sabed que vuestros hijos
con locos regocijos
se acercan al can y a la campana.

El bronce va a lanzar con voz tonante,
msero caminante,
el grito de perdn de torre en torre,
perdn de muro en muro,
y del perdn seguro
ya de la torre al muro el nio corre.

Esa voz misteriosa que gema,
y que el son pareca
del viento que murmura en la palmera,
ese lloro suave
como el trino de un ave,
del ngel salvador el llanto era.

Por qu vienes llorando, t, alma ma,
si eres nuestra alegra
y a esperarte los pueblos van cantando?
Por qu tu boca pura
que nos da la ventura,
ngel del cielo, nos la da llorando?

Bendito el llanto que tu rostro baa,
riego fecundo a Espaa,
bebida de los pobres condenados
a los duros tormentos
que caminan sedientos
de sus hurfanos hijos apartados!

Agua bendita que de culpas lava
la humilde frente esclava
del que amarrado a las argollas gime;
cuntos beben tu llanto
y aclaman por mi canto
al ngel salvador que los redime!

T eres slo, Seora, la afligida,
t que eres tan querida,
t que nos cumples la esperanza santa,
t que el dolor serenas,
t que calmas las penas,
t sola lloras cuando el reino canta.

Hoy se calman por ti nuestros rencores,
hoy todos los clamores
son un canto de paz a tu venida,
tus tierras y tus mares
resuenan en cantares
que Amrica repite conmovida.

Tus villas se iluminan una a una
para alumbrar tu cuna
como blandones de tu reino entero,
y a sus luces brillantes
se ven sombras errantes
que cruzan por el Tajo y por el Duero.

La historia que le de los profetas
y divinos poetas,
viene esta noche a la memoria ma
por aquel gran consuelo
que en el monte Carmelo
la tribu del desierto reciba.

Ya cantan en el valle los pastores
entre zarzas y llores;
ya encienden las candelas a lo lejos
con la seca retama
a cuya roja llama
del Gvora relumbran los espejos.

Es como entonces el diciembre helado.
El cielo est anublado
y blanco el suelo por la escarcha fra,
y as como has venido
parece que ha nacido
el hijo deseado de Mara.

Mas Dios permite, en sus eternas leyes,
que en vez de nacer reyes
nazcan a nuestro reino soberanas,
y a un dulce reinado
el siglo acostumbrado
te saluda en las tierras castellanas.

Dios ha querido, en su saber profundo,
que de reinas fecundo
fuera este siglo con que al sexo abona,
y de reinas enva
la bella dinasta,
y es de reinas, por siglos, la corona.

Vivirs! reinars! la fe no miente
al corazn ardiente
que te presagia gloria venidera;
nuestro siglo ha vencido,
t, princesa, has venido
a coronar el fin de su carrera.


Analizar métrica y rima de El siglo de las reinas. Al nacimiento de la princesa de Asturias