Poema Elaina de José Antonio Ramos Sucre

Elaina

de José Antonio Ramos Sucre

ELAINA
    La virgen duerme el sueño invariable en su ataúd devidrio. Una lámpara de piedra ilumina el bajo relieve de lapasión en la iglesia nocturna. El reguero de la lluvia dividelas piezas del tejado y disemina en los muros una broza caduca.
    La virgen se incorpora de donde yace, en losdías de portento y de amenaza. Su voz incoherente ha reveladolas maravillas de otro siglo, del mundo sobrenatural, el alivio de lasalmas del purgatorio en el viernes santo.
    Los naturales no se atreven a depositarla en el senode la tierra y admiran cómo pasó de una juventud alegreal pensamiento ensimismado, a un afecto mortal y conflictivo. Ladoctrina mística no consiente la desmedida afición de lascriaturas.
    La virgen del sueño padece con las zozobrasde los enamorados y los endereza por el camino del remedio. Yovivía consumido por la desesperanza y di con el solazpermaneciendo de rodillas al pie del ataúd de vidrio.
    Yo no sabía de la virgen del sueño nide esa manera de salud durante los días de lluvia el añomarchito, cuando las nubes arrojaban sobre las colinas una gasafría. Descubrí la iglesia del prodigio y miré enla actitud prosternada y humilde un requisito para el hallazgo deljúbilo, al romper el alba de la primavera y en vista de unmensaje del hada golondrina.


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