Poema Elogio de la soledad de José Antonio Ramos Sucre

Elogio de la soledad

de José Antonio Ramos Sucre

    Prebenda del cobarde y del indiferente reputanalgunos la soledad, oponiéndose al criterio de los santos querenegaron del mundo y que en ella tuvieron escala de perfeccióny puerto de ventura. En la disputa acreditan superior sabiduríalos autores de la opinión ascética. Siempre seránecesario que los cultores de la belleza y del bien, los consagradospor la desdicha se acojan al mudo asilo de la soledad, únicorefugio acaso de los que parecen de otra época, desconcertadoscon el progreso. Demasiado altos para el egoísmo, no le obedecenmuchos que se apartan de sus semejantes. Opuesta causa favorece amenudo tal resolución, porque así la invocaba un hombreen su descargo:
    La indiferencia no mancilla mi vida solitaria; losdolores pasados y presentes me conmueven; me he sentido prisionero enlas ergástulas; he vacilado con los ilotas ebrios para inspiraramor a la templanza; me sonrojo de afrentosas esclavitudes; me lastimala melancolía invencible de las razas vencidas. Los hombrescautivos de la barbarie musulmana, los judíos perseguidos enRusia, los miserables hacinados en la noche como muertos en la ciudaddel Támesis, son mis hermanos y los amo. Tomo elperiódico, no como el rentista para tener noticias de sufortuna, sino para tener noticias de mi familia, que es toda lahumanidad. No rehúyo mi deber de centinela de cuanto esdébil y es bello, retirándome a la celda del estudio; yosoy el amigo de los paladines que buscaron vanamente la muerte en elriesgo de la última batalla larga y desgraciada, y es mirecuerdo desamparado ciprés sobre la fosa de los héroesanónimos. No me avergüenzo de homenajes caballerescos ni degalanterías anticuadas, ni me abstengo de recoger en el lodo delvicio la desprendida perla de rocío. Evito los abismos paralelosde la carne y de la muerte, recreándome con el afecto puro de lagloria; de noche en sueños oigo sus promesas y estoy, pormilagro de ese amor, tan libre de lazos terrenales como aquelmístico al saberse amado por la madre de Jesús. Lahistoria me ha dicho que en la Edad Media las almas nobles seextinguieron todas en los claustros, y que a los malvados quedóel dominio y población del mundo; y la experiencia, que confirmaesta enseñanza, al darme prueba de la veracidad de Cervantes quehizo estéril a su héroe, me fuerza a la imitacióndel Sol, único, generoso y soberbio.
    Así defendía la soledad uno, cuyoafligido espíritu era tan sensible, que podía servirle deimagen un lago acorde hasta con la más tenue aura, y en cuyoseno se prolongaran todos los ruidos, hasta sonar recónditos.


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