Poema Elogio de Octavio Paz

Elogio

de Octavio Paz


A Carmen Peláez

Como el día que madura de hora en hora hasta no ser sino uninstante inmenso,
Gran vasija de tiempo que zumba como una colmena, gran mazorca compactade horas vivas,
Gran vasija de luz hasta los bordes henchida de su propia y poderosasustancia,
Fruto violento y resonante que se mece entre la tierra y el cielo,suspendido como el trueno,
Entre la tierra y el cielo abriéndose como una flor gigantescade pétalos invisibles,
Como el surtidor que al abrirse se derrumba en un blanco clamor depájaros heridos,
Como la ola que avanza y se hincha y se despliega en una ancha sonrisa,
Como el perfume que asciende en una columna y se esparce encírculos,
Como una campana que tañe en el fondo de un lago,
Como el día y el fruto y la ola, como el tiempo que madura unaño para dar un instante de belleza y colmarse a sí mismocon esa dicha instantánea,
La vi una tarde y una mañana y un mediodía y otra tarde yotra y otra
(Porque lo inesperado se repite y los milagros son cotidianos yestán a nuestro alcance
Como el sol y la espiga y la ola y el fruto: basta abrir bien los ojos)y desde entonces creo en los árboles
Y a veces, bajo su sombra, he comido sin miedo los frutos de unaamistad parecida a las manzanas
Y he conversado con ella y con su marido y su cuñado como hablanentre sí el agua y las hojas y las raíces.


Analizar métrica y rima de Elogio