Poema Geórgica de José Antonio Ramos Sucre

Geórgica

de José Antonio Ramos Sucre

GEÓRGICA
    Los dolientes, portando ramos de ciprés,hollaban el camino de los sepulcros. Cantaban a una sola voz trenoslentos, de ternura íntima, extinguidos en breve espacio.
    Aquellos gemidos, propagados en la oquedad,morían a la luz de un ocaso lívido. Todos vestíande lienzo blanco en la procesión ocupada de contentar los manes.
    Una mujer avanzaba en medio del concurso, juntadopara el aniversario de su hija, doncella muerta el pasado otoño;y lo presidía con la dignidad de un sentimiento venerable. Elséquito constaba de paisanos, acudidos de los escondites de lacampiña, sensibles a la memoria de la virgen finada, ydispuestos a sublimarla con los títulos de nueva deidad rural,tutelar de sus faenas.
    Siguieron hasta posar en un rellano, donde algunaspiedras, arrimadas a un árbol austero, defendían la fosay componían la mesa de un altar. Dejaron el canto por elsacrificio de un animal negro, dedicado a los poderes tenebrosos,conforme a un rito inmemorial; y dos mozos gentiles tributaron lasprimicias de su numen, porfiando a sobresalir en las endechas.
    Recordaron la hermosura de la joven, los prodigioscontemporáneos de su muerte y el acto de sepultarla bajo unalluvia opaca. Todos callaron a la primera anunciación de laluna, y de su esplendor escaso, dejaron encendida una antorchasimbólica, y se dividieron y se alejaron consolados por la nocheapacible.


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