Poema Humildemente de Ramn Lpez Velarde

Humildemente

de Ramn Lpez Velarde

HUMILDEMENTE

A mi madre y a mis hermanas

Cuando me sobrevenga
el cansancio del fin,
me ir, como la grulla
del refrn, a mi pueblo,
a arrodillarme entre
las rosas de la plaza,
los aros de los nios
y los flecos de seda de los tpalos.

A arrodillarme en medio
de una banqueta herbosa,
cuando sacramentando
al reloj de la torre,
de redondel de luto
y manecillas de oro,
al hombre y a la bestia,
al azar que embriaga
y a los rayos del sol,
aparece en su estufa el Divnisimo.

Abrazado a la luz
de la tarde que borda,
como el hilo de una
apostlica araa,
he de decir mi prez
humillada y humilde,
ms que las herraduras
de las mansas acmilas
que conducen al Santo Sacramento.

Te conozco, Seor,
aunque viajas de incgnito,
y a tu paso de aromas
me quedo sordomudo,
paraltico y ciego,
por gozar tu balsmica presencia.

Tu carroza sonora
apaga repentina
el breve movimiento,
cual si fueran las calles
una juguetera
que se qued sin cuerda.

Mi prima, con la aguja
en alto, tras sus vidrios,
est inmvil con un gesto de estatua.

El cartero aldeano,
que trae nuevas del mundo,
se ha hincado en su valija.

El hmedo corpio
de Genoveva, puesto
a secar, ya no baila
arriba del tejado.

La gallina y sus pollos
pintados de granizo
interrumpen su fbula.

La frente de don Blas
petrificse junto
a la hinchada baldosa
que agrietan las races de los fresnos.

Las naranjas cesaron
de crecer, y yo apenas
si palpito a tus ojos
para poder vivir este minuto.

Seor, mi temerario
corazn que buscaba
arrogantes quimeras,
se anonada y te grita
que yo soy tu juguete agradecido.

Porque me acompasaste
en el pecho un imn
de figura de trbol
y apasionada tinta de amapola.

Pero ese mismo imn
es humilde y oculto,
como el peine imantado
con que las seoritas
levantan alfileres
y electrizan su pelo en la penumbra.

Seor, este juguete
de corazn de imn,
te ama y te confiesa
con el ntimo ardor
de la raz que empuja
y agrieta las baldosas seculares.

Todo est de rodillas
y en el polvo las frentes;
mi vida es la amapola
pasional, y su tallo
doblgase efusivo
para morir debajo de tus ruedas.



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