Poema La alucinada de José Antonio Ramos Sucre

La alucinada

de José Antonio Ramos Sucre

LA ALUCINADA
    La selva había crecido sobre las ruinas deuna ciudad innominada. Por entre la maleza asomaba, a cada paso, elvestigio de una civilización asombrosa.
    Labradores y pescadores vivían en la tierraaguanosa, aprovechando los aparejos primitivos de su oficio.
    Más de una sociedad adelantada habíasucumbido, de modo imprevisto, en el paraje malsano.
    Conocí, por una virgen demente, el sucesomás extraño. Lloraba a ratos, cuando los intervalos derazón suprimían su locura serena.
    Se decía hija de los antiguos señoresdel lugar. Habían despedido de su mansión fastuosa a unavieja barbuda, repugnante.
    Aquella repulsa motivó sucesivas calamidades,venganza de la arpía. Circunvino a la hija unigénita,casi infantil, y la persuadió a lanzar, con sus manos puras,yerbas cenicientas en el mar canoro.
Desde entonces juegan en silencio sus olas descolmadas. La prosperidadde la comarca desapareció en medio de un fragor. Arbustos yherbajos nacen de los pantanos y cubren los escombros.
    Pero la virgen mira, durante su delirio, unafloresta mágica, envuelta en una luz azul y temblorosa,originada de una apertura del cielo. Oye el gorjeo insistente de unpájaro invisible, y celebra las piruetas de los duendes alados.
La infeliz sonríe en medio de su desgracia, y se aleja demí, diciendo entre dientes una canción desvariada.


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