Poema La cada I de Octavio Paz

La cada I

de Octavio Paz

a la memoria de Jorge Cuesta

Abre simas en todo lo creado,
abre el tiempo la entraa de lo vivo,
y en la hondura del pulso fugitivo
se precipita el hombre desangrado.

Vrtigo del minuto consumado!
En el abismo de mi ser nativo,
en mi nada primera, me desvivo:
yo mismo frente a m, ya devorado.

Pierde el alma su sal, su levadura,
en concntricos ecos sumergida,
en sus cenizas anegada, oscura.

Mana el tiempo su ejrcito impasible,
nada sostiene ya, ni mi cada,
transcurre solo, quieto, inextinguible.


Analizar métrica y rima de La cada I