Poema La fiera de mi carne está ya ahíta de Francisco Villaespesa

La fiera de mi carne está ya ahíta

de Francisco Villaespesa


La fiera de mi carne está ya ahíta,
y bostezando náuseas se ha dormido...
(¿maduró ya el granado que, escondido,
el hambre torva del viajero evita?)

Saciada ya su sed, mi ardor dormita
como un ebrio que al sueño pide olvido...
(oculto manantial, ¿a dónde ha ido
tu frescura lustral de agua bendita?)

Estos ojos viciosos e imprudentes
lanzan venenos, como las serpientes,
y estas manos voraces son dos hienas...

Mi sangre el cáliz de su boca aroma...
(¿En dónde están tus ojos de paloma?
¿En dónde están tus manos de azucenas?)



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