Poema La isla de las Madréporas de José Antonio Ramos Sucre

La isla de las Madréporas

de José Antonio Ramos Sucre

LA ISLA DE LAS MADRÉPORAS
    Los salvajes miran una mueca en el rostro de laluna. Se llenan de susto e imputan al ogro nocturno alguna ofensainfligida al astro malignante.
    Sintieron durante el sueño sus pisadasrotundas. Debía de apoyar en ese momento su talla desemejablesobre un asta arrancada del bosque.
    El más gallardo de los mozos se dispone asalir en demanda de la ballena. Los compañeros celebran sushazañas de cazador, su impavidez en el escalamiento de lasmontañas y traen su genealogía  del buitre carnicero.
    Un lamento del bosque desaconsejaba la empresa deljoven caudillo y sonó más fuertemente al salir en su navede velamen de esparto.
    Los compañeros lo seguían cabizbajos yse equivocaban a menudo en la maniobra.
    El joven cazador, esperanza de una sociedad natural,divisa un pez deleznable y lo persigue apasionadamente. Loscompañeros se quejan de la caza infructuosa y proponen elretorno.
    El joven caudillo pierde el dominio de símismo y solicita derechamente su ruina. Se enreda en la soga delarpón y lo dispara consumiendo el esfuerzo de su brazo.
    El pez herido lo arrastra al abismo de las aguas yun torbellino de gaviotas señala, días enteros, el parajedel suceso.


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