Poema La merced de la bruma de José Antonio Ramos Sucre

La merced de la bruma

de José Antonio Ramos Sucre

LA MERCED DE LA BRUMA
    Yo vivo a los pies de la dama cortés,atisbando su benigna sonrisa de numen.
    El cierzo invade la sala friolenta y cautiva en sutorbellino las quimeras y los fantasmas del hastío. Repite elmonólogo del pino desventurado y humedece ¡ohlágrimas invisibles! la faz de los espejos y de las consolas deun dorado triste.
    Yo diviso a través de la ventana eldesmán de un oso y el sobresalto de unas aves lentas, desueño precoz. La tarde engalana el bosque de luces taciturnas.
    El discurso de la mujer insinuante no consiguemitigar la pesadumbre del exilio. Yo padezco el sortilegio de suvoluntad repentina y declaro en frases indirectas el pensamiento delretorno al mediodía jovial. Mis palabras vuelan ateridas,enfermas de la congoja del cielo.
    La dama cortés adivina en lontananza unmensaje benévolo. Recibe de manos de un jinete menudo y suspicazel secreto de la belleza inmortal, el iris de los polos, una florignorada.


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