Poema La noche de José Antonio Ramos Sucre

La noche

de José Antonio Ramos Sucre

LA NOCHE
    Yo estaba perdido en un mundo inefable. Un bardoinglés me había referido las visiones y los sueñosde Endimión, señalándome su desaparecimiento deentre los hombres y su partida a una lejanía feliz.
    Yo no alcanzaba la suerte del pastor heleno.Recorría el camino esbozado en medio de una selva, hacia elconjunto de unas rocas horizontales, simulacro distante de unavivienda. Desde la espesura, amenazaban y rugían lasalimañas usadas por los magos de otro tiempo en ministeriosperniciosos.
    Un escarabajo fosforescente se colgó de mishombros. Yo había distinguido su imagen sobre la tapa de unféretro, en la primera sala de un panteón cegado.
    La luna mostraba la faz compasiva y llorosa deCordelia y yo gobernaba mis pasos conforme su viaje erróneo.
    Salí a la costa de un mar intransitable y fuiinvitado y agasajado por una raza de pescadores meditabundos.Suspendían las redes sobre los matojos de un litoral austero yvivían al aire libre, embelesados por una luz cárdenadifundida en la atmósfera. Hollaban un suelo de granito, elmás viejo de la tierra.


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