Poema La redención de Fausto de José Antonio Ramos Sucre

La redención de Fausto

de José Antonio Ramos Sucre

LA REDENCIÓN DE FAUSTO
    Leonardo da Vinci gustaba de pintar figurasgaseosas, umbrátiles. Dejó en manos de Alberto Durero,habitante de Venecia, un ejemplar de la Gioconda, célebre por lasonrisa mágica.
    Ese mismo cuadro vino a iluminar, díasdespués, la estancia de Fausto.
    El sabio se fatigaba riñendo con un bachillerpresuntuoso de cuello de encaje y espadín, y conMefistófeles, antecesor de Hegel, obstinado en ejecutar lasíntesis de los contrarios, en equivocar el bien con el mal.Fausto los despidió de su amistad, volvió en su juicio ynotó por primera vez la ausencia de la mujer.
    La criatura espectral de Leonardo da Vincidejó de ser una imagen cautiva, posó la mano sobre elhombro del pensador y apagó su lámpara vigilante.


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