Poema La tejedora de Ramn Lpez Velarde

La tejedora

de Ramn Lpez Velarde

LA TEJEDORA

Tarde de lluvia en que se agravan
al par que una ntima tristeza
un desdn manso de las cosas
y una emocin sutil y contrita que reza.

Noble delicia desdear
con un desdn que no se mide,
bajo el equvoco nublado:
alba que se insina, tarde que se despide.

Slo t no eres desdeada,
plida que al arrimo de la turbia vidriera,
tejes en paz en la hora gris
tejiendo los minutos de inmemorial espera.

Llueve con quedo sonsonete,
nos da el relmpago luz de oro
y entra un suspiro, en vuelo de ave fragante y hmeda,
a buscar tu regazo, que es refugio y decoro.

Oh, yo podra poner mis manos
sobre tus hombros de novicia
y sacudirte en loco vrtigo
por lograr que cayese sobre m tu caricia,
cual se sacude el rbol prcer
(que preside las gracias floridas de un vergel)
por arrancarle la primicia
de sus hojas provectas y sus frutos de miel!

Pero pareces balbucir,
toda callada y elocuente:
Soy un frgil otoo que teme maltratarse
e infiltras una casta quietud convaleciente
y se te ama en una tutela suave y leal,
como a una prvula enfermiza
hallada por el bosque un da de vendaval.

Tejedora: teje en tu hilo
la inercia de mi sueo y tu ilusin confiada;
teje el silencio; teje la slaba medrosa
que cruza nuestros labios y que no dice nada;
teje la fluida voz del ngelus
con el crujido de las puertas;
teje la sstole y la distole
de los penados corazones
que en la penumbra estn alertas.

Divago entre quimeras difuntas y entre sueos
nacientes, y propenso a un llanto sin motivo,
voy, con el nima dispersa
en el atardecer brumoso y efusivo,
contemplndote, Amor, a travs de una niebla
de psame, a travs de una cortina ideal
de lgrimas, en tanto que tejes dicha y luto
en un limbo sentimental.



Analizar métrica y rima de La tejedora