Poema Las almas de José Antonio Ramos Sucre

Las almas

de José Antonio Ramos Sucre

LAS ALMAS
    La nave tenía el nombre de una flor y de unhada. Dividía rápidamente la superficie elásticadel mar. El grumete anunciaba a voz en grito la isla de las avesprocelarias. Sus rocas se dibujaban en el crepúsculo tenue,simulando las reliquias de una ciudad. Significaban la guerra de loselementos en un día inmemorial.
    Una humareda se descomponía, a brevedistancia del suelo, en una serie de orbes distintos. Un ser aleve seentretenía quemando leña verde en una atmósferaalterada artificiosamente. De donde venían las figurasinusitadas del humo.
    En pisando tierra, descubrimos al autor del fuego.La naturaleza había intentado de modo involuntario y a ciegas elesbozo de una criatura humana. La malignidad del endemoniado setranspintaba en su fisonomía rudimental. Encerraba el viento enun odre.
    Lo tratamos osadamente y sin respeto y lo dejamosinerme y contrito. El nombre de nuestra nave despertó de suletargo y redimió de su cautiverio una compañía deformas aéreas. Nos siguieron en el tornaviaje y su presencia nollenaba espacio.
    Las condujimos al pie de un monte y penetraron en elseno de unos árboles, para esconderse. Una laguna las rodeaba ydefendía con sus gases.
    Quedaron bajo la encomienda de un ave libre de losmenesteres y limitaciones de la vida.


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