Poema Las ruinas de José Antonio Ramos Sucre

Las ruinas

de José Antonio Ramos Sucre

LAS RUINAS
    Sentía bajo mis pies la molicie del musgo de color de herrumbre,aficionado a la humedad. Proliferaba sobre el tejado y en la rotura delas paredes y de las ménsulas.
    Sobre la maciza escalinata había corrido untropel de caballos alados y de zueco de hierro, a la voz de unhéroe imberbe, lisonjeado por la victoria. Hería con unamaza ligera y usual como un cetro, de cabeza redonda y armada de puntasmetálicas.
    Yo visitaba, después de un decenio, elpalacio de techo hundido. La lluvia, descolgada perpetuamente araudales, había desnudado, de su delgado tapiz de tierra, laroca de granito situada a los pies y delante del edificio. Su accesohabía llegado a ser una cuesta difícil.
    Yo me incliné delante de la imagen de unsanto, aposentada en su vetusta hornacina, orlada de parietarias, ybajé a perderme en una senda de robles. Desde sus ramas bajabanhasta el suelo de arena los sarmientos péndulos de una floraadventicia.
    Yo seguí por ese camino, solo y sin deponerla espada, y vine a sentarme, ansioso de meditar y de leer, en un poyode piedra, ceñido al pie de un árbol imprevisto.
    Sus hojas amarillas y de un revésgrisáceo viraban al unísono del mar indolente y una deellas, volando al azar, rozó mi cabeza y vino a llenar defragancia las páginas de mi libro de Amadís.


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