Poema Las suplicantes de José Antonio Ramos Sucre

Las suplicantes

de José Antonio Ramos Sucre

LAS SUPLICANTES
    Las mujeres fugitivas se prosternan a los pies delrey y se expresan en voces entrecortadas, sin ordenar el cuento de sudesgracia.
    El rey no consigue entenderlas sino cuando se apartaa un lado con la más serena y diserta.
    No podían sufrir los oprobios de suseñor. Se horrorizaban de sus bigotes lacios, de su caracetrina, de su vientre descolgado sobre unas piernas de enano.
    Yo salí inmediatamente a impedir lagenerosidad del rey y lo disuadí de salvar a las fugitivas.
    Yo había dominado, en esos días, unasedición entre las mujeres de mi serrallo. Se dejaron aconsejarde un eunuco malicioso y deforme, comparado por ellas mismas alcebú.
    Yo le había inferido el agravio máspesado entre los musulmanes, arrojándole al rostro una de mispantuflas cuando me hallaba enfurecido por un brebaje decáñamo.
    Las suplicantes fueron devueltas a su dueñopor mi consejo y bajo mi dirección. Marcharon a pie, atadasentre sí por los cabellos, a través de un arenal ardientey bajo el azote de uno de mis esclavos.
    Yo las puse en manos de su amo y le recomendéun castigo memorable.
    Las paseó, en medio de la griteríapopular, montadas de espaldas sobre unos camellos roídos desarna.
    Unas viejas les salieron al encuentro,dirigiéndoles motes desvergonzados y lanzándolespuños de la basura de la calle.


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