Poema Las tres musas últimas castellanas 100 de Francisco de Quevedo y Villegas

Las tres musas últimas castellanas 100

de Francisco de Quevedo y Villegas



La voluntad de Dios quiere eminente
que nos salvemos todos, ¡oh Licino!
No asista sola a tu fatal camino
de Dios la voluntad antecedente.

Merezca a su piedad la subsecuente,
tu virtud con su auxilio, y el divino
rayo preceda siempre matutino
a la noche envidiosa y delincuente.

¿Viste a Bellio caer precipitado
en las verdes promesas de la vida,
y en horror de suceso desdichado?

Prevenga tu conciencia tu partida:
que madruga la muerte en el pecado,
y antes será pasada que creída.



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