Poema Las tres musas últimas castellanas 56 de Francisco de Quevedo y Villegas

Las tres musas últimas castellanas 56

de Francisco de Quevedo y Villegas



Del sol huyendo, el mismo sol buscaba,
y al fuego ardiente cuando el fuego ardía;
alegre iba siguiendo mi alegría,
y, fatigado, mi descanso hallaba.

Fue tras su libertad mi vida esclava,
y corrió tras si vida el alma mía;
buscaron mis tinieblas a su día,
que dando luz al mismo sol andaba.

Fui salamandra en sustentarme ciego
en las llamas del sol con mi cuidado,
y de mi amor en el ardiente fuego;

pero en camaleón fui transformado
por la que tiraniza mi sosiego,
pues fui con aire de ella sustentado.



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