Poema Las tres musas últimas castellanas 87 de Francisco de Quevedo y Villegas

Las tres musas últimas castellanas 87

de Francisco de Quevedo y Villegas



Si mereciendo sillas Juan y Diego,
dice Cristo que erraron en pedillas,
al que sin merecellas pide sillas,
más le valiera ser mudo que ciego.

En la atención de Dios, humano ruego
no puede por sí solo conseguillas:
hanse de conquistar con maravillas
de amor nacido de divino fuego.

Sólo se sienta quien el cáliz bebe;
la Cruz el trono en la Pasión dispensa;
el descanso al tormento se le debe.

Y en la bondad espléndida y inmensa,
la culpa gracia, como sangre, llueve,
y la satisfacción está en la ofensa.



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