Poema Las tres musas últimas castellanas 94 de Francisco de Quevedo y Villegas

Las tres musas últimas castellanas 94

de Francisco de Quevedo y Villegas



Dícele a Judas el Pastor Cordero
cuando le vende: «¿A qué viniste, amigo?
Del regalo de Hijo, a mi castigo;
de oveja humilde y simple, a lobo fiero;

»de apóstol de mi ley, a carnicero;
de rico de mis bienes, a mendigo;
del cayado a la horca, sin mi abrigo;
de discípulo, a ingrato despensero.

»Véndete, y no te vendas, y mi muerte
sea rescate también a tus traiciones:
no siento mi prisión, sino perderte.

»El corcel que a tu cuello le dispones,
Judas, ponle a mis pies con lazo fuerte:
perdónate, y a mí no me perdones.»



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