Poema Las tres musas últimas castellanas 95 de Francisco de Quevedo y Villegas

Las tres musas últimas castellanas 95

de Francisco de Quevedo y Villegas



Vinagre y hiel para sus labios pide,
y perdón para el pueblo que le hiere:
que como sólo por que viva, muere,
con su inmensa piedad sus culpas mide.

Señor que al que le deja no despide,
que al siervo vil que le aborrece quiere,
que porque su traidor no desespere,
a llamarle su amigo se comide,

ya no deja ignorancia al pueblo hebreo
de que es Hijo de Dios, si, agonizando,
hace de amor, por su dureza, empleo.

Quien por sus enemigos, expirando,
pide perdón, mejor en tal deseo
mostró ser Dios, que el sol y el mar bramando.



Analizar métrica y rima de Las tres musas últimas castellanas 95


Comentarios de Las tres musas últimas castellanas 95

comments powered by Disqus