Poema Las tres musas últimas castellanas 97 de Francisco de Quevedo y Villegas

Las tres musas últimas castellanas 97

de Francisco de Quevedo y Villegas



Pura, sedienta y mal alimentada,
medrosa luz, que, en trémulos ardores,
hace apenas visible los horrores
en religiosa noche derramada,

arde ante ti, que un tiempo, de la nada,
encendiste a la aurora resplandores,
y pobre y Dios, en templo de pastores,
barata y fácil devoción te agrada.

Piadosas almas, no ruego logrero,
aprecia tu justicia con metales,
que falta aliento contra ti al dinero.

Crezcan en tu pobreza los raudales,
que den alegre luz a Dios severo,
y se verá en tu afecto cuanto vales.



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