Poema Libro de Buen Amor 37 de Juan Ruiz Arcipreste de Hita

Libro de Buen Amor 37

de Juan Ruiz Arcipreste de Hita

El Amor con mesura diome respuesta luego:
dis': «Arçipreste, sañudo non seyas, yo te ruego,
non digas mal de amor en verdat nin en juego,
que a las veses poca agua fase abajar grand fuego.

Por poco mal desir se pierde grand' amor,
de pequeña pelea nasçe muy grand' rencor,
por mala dicha pierde vasallo su señor,
la buena fabla siempre fas' de bueno mejor.

Escucha la mesura, pues dixiste baldón,
non debe amenazar el que atiende perdón,
do bien eres oído escucha mi raçón,
si mis dichos fases, non te dirá muger non.

Si tú fasta agora cosa non recabdeste
de dueñas et de otras que dises que ameste,
tórnate a tu culpa, pues por ti lo erreste,
porque a mí non veniste, nin oíste, nin prometiste.

Quesiste ser maestro ante que disçípulo ser,
et non sabes la manera como es deprender,
oye e leye mis castigos, e sábelos bien faser,
recabdarás la dueña, e sabrás otras tener.

Para todas mugeres tu amor non conviene,
non quieras amar dueñas, que a ti non aviene,
es un amor valdío, de grand locura viene,
siempre será mesquino quien amor vano tiene.

Si leyeres Ovidio el que fue mi criado,
en él fallarás fablas que le ove yo mostrado,
muchas buenas maneras para enamorado
Pánfilo et Nasón yo los ove castigado.

Si quisieres amar dueñas o otra qualquier muger,
muchas cosas habrás primero de aprender;
para que ella te quiera en su amor querer,
sabe primeramente la muger escoger.

Cata muger fermosa, donosa, et loçana,
que non sea mucho luenga, otrosí nin enana;
si podieres, non quieras amar muger villana
que de amor non sabe, es como bausana.

Busca muger de talla, de cabeça pequeña,
cabellos amarillos, non sean de alheña,
las çejas apartadas, luengas, altas en peña,
ancheta de caderas: ésta es talla de dueña.

Ojos grandes, fermosos, pintados, relusçientes,
et de luengas pestañas bien claras e reyentes,
las orejas pequeñas, delgadas, para ál mientes,
si ha el cuello alto, atal quieren las gentes.

La narís afilada, los dientes menudillos,
egoales, e bien blancos, un poco apretadillos,
las ensivas bermejas, los dientes agudillos,
los labros de la boca vermejos, angostillos.

La su boca pequeña así de buena guisa,
la su fas sea blanca, sin pelos, clara, e lisa,
puña de aver muger, que la veas de prisa
que la talla del cuerpo te dirá esto a guisa.

A la muger que enviares de ti sea parienta,
que bien leal te sea, non sea tu servienta,
non lo sepa la dueña porque la otra non mienta
non puede ser quien mal casa que non se arrepienta.

Puña en quanto puedas que la tu mensajera
sea bien rasonada, sotil e costumera
sepa mentir fermoso e siga la carrera,
ca más fierve la olla con la su cobertera

si parienta non tienes atal, toma viejas,
que andan las iglesias e saben las callejas,
grandes cuentas al cuello, saben muchas consejas,
con lágrimas de Moysén escantan las orejas.

Son grandes maestras aquestas paviotas,
andan por todo el mundo, por plaças e cotas,
a Dios alçan las cuentas, querellando sus coytas,
¡ay! ¡quánto mal saben estas viejas arlotas!

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