Poema Mano entregada de Vicente Aleixandre

Mano entregada

de Vicente Aleixandre


Pero otro da toco tu mano. Mano tibia.
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh carne dulce, que s se empapa del amor hermoso.

Es por la piel secreta, secretamente abierta, invisiblemente entreabierta,
por donde el calor tibio propaga su voz, su afn dulce;
por donde mi voz penetra hasta tus venas tibias,
para rodar por ellas en tu escondida sangre,
como otra sangre que sonara oscura, que dulcemente oscura te besara
por dentro, recorriendo despacio como sonido puro
ese cuerpo, que ahora resuena mo, mo poblado de mis voces profundas,
oh resonado cuerpo de mi amor, oh posedo cuerpo, oh cuerpo slo sonido de mi voz poseyndole.

Por eso, cuando acaricio tu mano, s que slo el hueso rehsa
mi amor el nunca incandescente hueso del hombre.
Y que una zona triste de tu ser se rehsa,
mientras tu carne entera llega un instante lcido
en que total flamea, por virtud de ese lento contacto de tu mano,
de tu porosa mano suavsima que gime,
tu delicada mano silente, por donde entro
despacio, despacsimo, secretamente en tu vida,
hasta tus venas hondas totales donde bogo,
donde te pueblo y canto completo entre tu carne.


Analizar métrica y rima de Mano entregada