Poema Milagro II El sacristán impúdico de Gonzalo de Berceo

Milagro II El sacristán impúdico

de Gonzalo de Berceo



Amigos si quissiessedes un poco esperar,
Aun otro miraclo vos querria contar
Que por Sancta Maria dennó Dios demostrar,
De cuya lege quiso con su boca mamar.

Un monge beneito fue en una mongia,
El logar non lo leo, deçir non lo sabria:
Querie de corazon bien a Sancta Maria,
Façie a la su statua el enclin cada dia.

Façie a la su statua el enclin cada dia,
Fincaba los enoios, diçie Ave Maria:
El abbat de la casa diol sacristania,
Ca tenielo por cuerdo, e quito de follia.

El enemigo malo de Belçebud vicario
Que siempre fue e eslo de los buenos contrario,
Tanto pudió bullir el sotil aversario,
Que corrompió al monge, fizlolo fornicario.

Príso un uso malo el locco peccador:
De noche quando era echado el prior,
Issie por la eglesia fuera del dormitor,
Corrie el entorpado a la mala labor.

Siquier a la exida, siquier a la entrada,
Delante del altar li cadie la passada:
El enclin e la Ave teniela bien usada,
Non seli oblidaba en ninguna vegada.

Corrie un rio bono çerca de la mongia,
Avialo de pasar el monge todavia:
Do se vinie el de complir su follia
Cadió et enfogósse fuera de la freiria.

Quando vino la ora de matines cantar
Non avie sacristano que podiesse sonar:
Levantaronse todos quisque de su logar,
Fueron a la eglesia al fraire despertar.

Abrieron la eglesia commo meior sopieron,
Buscaron al clavero, trobar non lo podieron,
Buscando suso e iuso atanto andidieron,
Do iaçie enfogado alla lo enfirieron.

Que podrie seer esto non lo podieron asmar,
Sis murió ol mataron non lo sabien iudgar,
Era muy grant la basca e maior el pesar,
Ca cadie en mal preçio por esto el logar.

Mientre iaçie en vanno el cuerpo en el rio,
Digamos de la alma en qual pleito se vio:
Vinieron de diablos por ella grant gentio
Por levarla al báratro de deleit bien vaçio.

Mientre que los diablos la traien com a pella,
Vidieronla los angeles, desçendieron a ella,
Fiíeron los diablos luego muy grant querella,
Que suya era quita, que se partiessen della.

Non ovieron los angeles razon de voçealla,
Ca ovo la fin mala, e asin fué sin falla,
Tirar non lis podieron valient una agalla,
Ovieron a partirse tristes de la batalla.

Acorrioli la Gloriosa reyna general,
Ca tenien los diablos mientes a todo mal:
Mandolis atender, non osaron fer al,
Moviolis pletesia firme e muy cabdal.

Propuso la Gloriosa palabra colorada:
Con esta alma, foles, diz, non avedes nada,
Mientre fue en el cuerpo fue mi acomendada,
Agora prendrie tuerto por yr desamparada.

De la otra partida recudió el voçero
Un sabidor diablo sotil e muy puntero:
Madre eres de fijo alcalde derechero,
Que non plaçe la fuerza nin es end plaçentero.

Escripto es que el omne alii do es fallado,
O en bien o en mal por ello es iudgado:
Si esti tal decreto por ti fuere falssado,
El pleit del Evangelio todo es descuidado.

Fablas, diz la Gloriosa, aguis de cosa nesçia:
Non te riepto, ca eres una cativa bestia:
Quando ixio de casa, de mi príso liçencia,
Del peccado que fizo yol daré penitençia.

Serie en fervos fuerza non buena pareçençia;
Mas apello a Xpo. a la su audiençia,
El que es poderoso pleno de sapiençia:
De la su boca quiero oir esta sentençia.

El Rey de los çielos alcalde sabidor
Partió esta contienda, non vidietes meior:
Mandó tornar la alma al cuerpo el Sennor
Dessent qual mereçiesse reçibrie tal onor.

Estaba el convento triste e dessarrado
Por esti mal exiemplo que lis era uviado:
Resusçitó el fraile que era ya passado,
Espantaronse todos, ca era aguisado.

Fablolis el buen omne, dissolis: companneros
Muero fui e so vivo, desto seet bien çerteros,
Grado a l aGloriosa que salva sos obreros,
Que me libró de manos de los malos guerreros.

Contólis por su lengua toda la ledania
Que diçien los diablos, e que Sancta Maria,
Commo lo quitó ella de su podestadia:
Si por ella non fuesse, seria en negro dia.

Rendieron a Dios graçias de bi¡uena voluntat,
A la sancta Reyna madre de piedat,
Que fizzo tal miraclo por su benignidat,
Por mi está mas firme toda la xpiandat.

Confessose el monge e fizo penitençia,
Meiorose de toda su mala contenençia,
Sirvió a la Gloriosa mientre ovo ponteçia,
Finó qundo Dios quiso sin mala repindençia,
Requiescat in paçe cum divina clemençia.

Muchos tales miraclos e muchoss mas granados
Fizo Sancta Maria sobre sos aclamados:
Non serien los millesimos por nul omne contados,
Mas de los que sopieremos seed nuestros pagados.

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