Poema Milagro XIX Un parto maravilloso de Gonzalo de Berceo

Milagro XIX Un parto maravilloso

de Gonzalo de Berceo



De un otro miraclo vos queremos contar
Que cuntió otro tiempo en un puerto de mar:
Estonz lo entendredes e podredes iurar,
La virtut de Maria que es cada logar.

Entendredes en ello commo es la Gloriosa
En mar e en terreno por todo poderosa:
Commo vale aina, ca non es perezosa,
E nunqua trovó omne madre tan pIadosa.

Çerca una marisma, Tumba era clamada,
Façiase una isla cabo la orellada,
Façie la mar por ella essida e tornada,
Dos veçes en el dia, o tres a la vegada.

Dien dentro enna isla de las ondas çerquiella,
De Sant Miguel era, avie una capiella,
Cuntien grandes virtutes siempre en essa çiella,
Mas era la entrada un pocco asperiella.

Quando querie el mar contra fuera essir,
Isie a fiera priessa, non se sabie sofrir:
Omne maguer ligero, non li podrie foir;
Si ante non issiesse, hi avrie a perir,

El dia de la fiesta del arcangel preçioso
Era el mar mas quedo, iaçie mas espaçioso,
Udie el pueblo missa non a son vagoroso,
Fuien luego a salvo a corso presuroso.

Un dia por ventura con la otra mesnada
Methiose una femna flaquiella e prennada,
Non podió aguardasse tan bien a la tornada,
Tóvose por repisa por que era entrada.

Las ondas vinien çerca, las gentes alongadas,
Avie con el desarro las piernas embargadas,
Las compannas non eran de valerli osadas,
En poquiello de termino façien muchas iornadas.

Quand al non podien las gentes con ardura
Valasli, Sancta Maria, diçien a grant pressura:
La prennada mesquina cargada de rencura
Fincó entre las ondas en fiera angostura.

Los que eran essidos, commo non vedien nada,
Cuidaban bien sin dubda que era enfogada:
Diçien: esta mesquina fue desaventurada:
Sos peccados tovieronli una mala çelada.

Ellos esto diçiendo, encogióse la mar,
En pocco de ratiello tornó en su logar,
Quisolis don Xpo grant miraclo demostrar,
Por ond de la su Madre oviessen que fablar.

Ellos que se querien todos ir su carrera,
Estendieron los oios, cataron a la glera,
Vidieron que vinie una mugier sennera,
Con so fijo en brazos en contra la ribera.

Fiçieronse las gentes todas maravilladas,
Tenien que fantasia las avie engannadas;
Pero a pocca dora fueron çertifigadas,
Rendien graçias a Xpo todas manos alzadas.

Dissieron: deçit, duenna, por Dios e caridat,
Por Dios vos coniuramos, deçitnos la verdat,
Deçitnos de la cosa toda çertenedat,
E commo vos librastes de vuestra emprennedat.

Por Dios avino esto, en ello non dubdamos,
E por Sancta Maria a la que nos rogamos,
E por Sant Miguel, en cuia voz andamos:
Es esti miraclo bien que lo escribamos.

Oid, disso la duenna, la mi buena companna,
Creo que non udiestes nunqua meior hazanna:
Será bien retraida pro la tierra estranna,
En Greçia e en Africa, e en toda Espanna.

Ouando vi que de muert estorçer non podia,
Que de las fieras ondas çircundada sedia,
Comendeme a Xpo e a Sancta Maria,
Ca pora mi conseio otro non entendia.

Yo en esto estando vino Sancta Maria,
Cubriome con la manga de la su almexia:
Non sentia nul periglo mas que quando dormia,
Si ioguiesse en banno, mas léida non seria.

Sin cuita e sin pena, sin ninguna dolor
Parí esti fijuelo, grado al Criador:
Ovi buena madrina, non podrie meior,
Fizo misericordia sobre mi peccador.

Fizo en mi grant graçia non una, ca doblada:
Si por ella non fuesse, seria enfogada:
Valióme en el parto, si non serie dannada:
Nunqua mugier non ovo madrina tan onrrada.

Assin fo mi façienda commo yo vos predigo,
Fizo Sancta Maria grant piadat comigo,
Cnde todos debemos prender ende castigo,
Pregarla que nos libre del mortal enemigo.

Ovieron del miraclo todos grant alegria,
Rendieron a Dios graçias e a Sancta Maria,
Fiçieron un buen cantico toda la clereçia,
Podrielo en la eglesia cantar la clereçia.

Xpo sennor e padre, del mundo redentor,
Que por salvar el mundo sofrist muert e dolor,
Tu seas beneito, ca eres buen sennor ,
Nunca te priso asco del omne peccador.

Tu librest a Ionas del vientre del pescado,
Que lo tovo tres dias en el vientre çerrado,
Non príso lision, ca fue de ti guardado:
El miraclo vieio oy es renovado.

Fijos de Isrrael quando la mar passaron,
Que por tu mandamiento tras Moises guiaron,
Iaçiendo so las ondas nul danno non tomaron;
Mas los persecutores todos se enfogaron.

Los antigos miraclos preçiosos e onrrados
Por oio los veemos agora renovados:
Sennor, los tos amigos en el mar fallan vados,
A los otros en seco los troban enfogados.

Sennor, la tu potençia grant e marabillosa
Essa salvó a Peidro enna mar periglosa:
Sennor que encamesti enna Virgo gloriosa,
En ti solo fiamos, ca non en otra cosa.

Sennor, bendicta sea la tu vertut sagrada,
Benedicta la tu madre reyna coronada:
Tu seas bendicho, ella sea laudada:
Sennor, ovist en ella benedicta posada!

Sennor, que sin fin eres e sin empezamiento,
En cuia mano iaçen los mares e el viento,
Denna tu bendiçion dar en est conviento,
Que laudarte podamos todos de un taliento.

Varones e mugieres quantos aqui estamos,
Todos en ti creemos e a ti adoramos:
A ti e a tu madre todos glorificamos:
Cantemos en tu nomne el Te Deum laudamus.

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