Poema Mito de José Antonio Ramos Sucre

Mito

de José Antonio Ramos Sucre

MITO
    El rey sabe de los motines y asonadas provocados porlos descontentos en torno de la misma capital. Recibe a cada paso unmensajero de semblante mustio. Se traba un diálogo sobresaltadoen torno de una noticia ambigua.
    El soberano imagina la devastación de unazona feraz y el exterminio de sus labradores. Una tribu cerril se haaprovechado de la confusión del reino y lo ha invadido en carrosarmados de hoces. Unas brujas desvergonzadas, consejeras de loscaudillos montaraces, vociferan sus vaticinios en medio de los residuosnegros de las hogueras. A través del aire calentado se distingueun sol rojo, de país cálido.
    Los hombres de la tribu cerril trasportan unastiendas de cuero sobre el lomo de sus perros desfigurados,ávidos de sangre, y se establecen con sus mujeres, a sus anchasy cómodas, en cavernas practicadas en el suelo. Reservan lastiendas para sus jefes.
    El rey consulta en vano el remedio del estado conlos capitanes antiguos, de barba pontifical y de elocución breve.
    El príncipe, su hijo, sobreviene ainterrumpir el consejo, en donde reina un silencio molesto. Inventa losmedios saludables y los recomienda en un discurso fácil. Poseela idea virtual y el verbo redentor. Acaba de salir de lacompañía de los atolondrados.
    Los veteranos se retiran ceremoniosos y esperanzadosy se sujetan a sus órdenes. La presencia del joven suprime lasfluctuaciones de la victoria y neutraliza el ardid de los rebeldes.
    El héroe ha salido al peligro con laasistencia de una muchedumbre ensimismada.
    El día de su regreso, las mujeres hermosasentonan, desde la azotea de los palacios de la capital, un himno deantigüedad secular en alabanza del arco iris.


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