Poema Tiempo de amor y soledad de Hérib Campos Cervera

Tiempo de amor y soledad

de Hérib Campos Cervera

abierto cielo,arañando la tierra, para calmar la sangre,y adelgazando el
grito de mi voz encerrada;mientras el viento amargo se llevó brizna a
briznaeste perfil de sombras de mi cuerpo en tinieblas. Y luego
te he entregado, noche mía, la sangre.La sangre. Sí: la sangre. La sangre
que sollozapor túneles azules su vida equivocada;la sangre, que no
quiere desintegrar su grito,porque es el fundamento de la Flor y del
Canto. Y luego di mi frente. Tras su mármol tranquilovivió el
furor del sueño su tormenta diaria,sin que una sola arruga marcara su
oleaje;ni el pensamiento puro lo anegara en su sombraal horadar mis
sienes su vertical tortura. Y ahora, son los ojos: los taciturnos
ojos,donde guardaba el alba sus pétalos de estrellas;los ojos de agua
clara, donde iban las gacelasa buscar mansedumbre para su sed de
fuga. Y también va la piedra, ya muda, de los labios:los labios
ya besados por muertes numerosas.Y los pies marineros, llagados de
caminos;el corazón ausente y el pecho amanecido. ¿Después?
-Después, la mano: la calcinada mano,marcada en su pecado con un buril de
fuego;la mano que no quiso pagar su duro crimende haber asido un sueño
con sus garfios de carne. ¿La visteis algún día flotar sobre las
cosas,-pájaro alucinado, que aprisiona en su picoluciérnagas azules que
mueren de su fuego?Después de nueve noches, sus lirios fatigados-sin
memoria y sin nombre- se volvieron recuerdo. Todo se te reintegra:
noche profunda y alta.La tremenda parábola ya no se apoya en Ti;y aquel
temblor de siglos que me entregaste un día,aquietó, al fin, por siglos
también, su inenarrable,desesperada angustia de ser
humanidad. Un día, desde el fondo caliente de la tierra-seno
eterno de Madre, que pare su cosechacon una indiferencia de sexo
apaciguado-saldrá el rosario triste de mis huesos dolidos,libres ya del
espanto de su cárcel de vida. Y nunca más la dulce canción que dio
bellezaal peregrino tránsito por la prisión de piedra;nunca más el
lamento secreto de la flautaencenderá en la tarde su rústico
llamado. Pero será otra vida. Sí: otra vida. Distinta.Despojada
del largo castigo del recuerdo.Un árbol o una piedra: algo que mire al


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